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El estado ha dificultado el desarrollo energético

Gonzalo JimenezLa iniciativa privada siempre funciona de la misma manera. Basta con establecer reglas claras, estables y justas para que los capitales fluyan a proyectos rentables. Si el encargado de poner las reglas llena de incertidumbre el juego, no puede quejarse de que parte de los jugadores prefieran retirarse…

El ministro de Energía ha dicho que hace 30 años se le entregó al sector privado el desarrollo de la energía en la expectativa de contar con electricidad suficiente, a precios razonables y en un marco de competencia. Señala que hoy no es así, y que “tenemos déficit de energía porque dejamos que el sector privado hiciera esto solo“. Propone, en consecuencia, que el Estado tenga un nuevo rol, más activo.

Sin embargo, todo parece indicar que en lugar de requerirse más Estado, se necesita un mejor Estado.

De hecho, gran parte de los problemas del sector los ha provocado, precisamente, el Estado, sea por acción u omisión. Algunos ejemplos:

El Estado decidió promulgar el Convenio 169 de la OIT sin un reglamento que estableciera un procedimiento claro de consulta indígena. Como consecuencia de ello, múltiples proyectos, incluyendo varios de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), fracasaron en su intento por obtener una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable, y a los que la obtuvieron, les fue revocada.

El Estado modificó la institucionalidad ambiental sin regular adecuadamente la transición desde el sistema anterior, como resultado de lo cual muchos proyectos fueron aprobados por Coremas que legalmente ya no existían, lo que generó gran incertidumbre que la Contraloría logró despejar varios meses después.

El Presidente de la República, Jefe de Estado, fue quien llamó al presidente de una eléctrica internacional para pedirle que, por favor, paralizara un proyecto aprobado ambientalmente, lo que constituyó una lesión a la institucionalidad ambiental de la que aún no nos podemos recuperar.

En el caso Castilla fue el Estado, esta vez a través del seremi de Salud, el que calificó el proyecto una vez como “contaminante”, y luego “molesto”, bajo una regulación sobre calificación industrial, establecida por el Estado, incierta y vaga, y que subsiste hasta hoy.

En el mismo caso, el Estado, esta vez encarnado en la Corte Suprema, se quiso lucir inventando una teoría jurídica que nadie conocía y que no tiene asidero en la legislación, y que permitió resucitar milagrosamente una calificación industrial de “contaminante”, que legalmente ya no existía porque había sido invalidada por el órgano competente. Además, dejó sin efecto dos RCA porque existía una tercera actividad que aún no había sido evaluada, lo que contradijo no solo las leyes de la República, sino además las de la lógica.

El Estado sigue manteniendo una gran incertidumbre respecto del procedimiento de venta de bienes raíces fiscales, regulado de manera muy genérica en un DL de hace casi 40 años que aún no tiene reglamento.

La falta de adecuada regulación, que depende del Estado, permite que el permiso llamado “cambio de uso de suelo” pueda ser otorgado o no dependiendo del criterio del seremi de Vivienda de turno. Incertidumbre creada por el Estado.

El Estado anunció con bombos y platillos una carretera eléctrica que mantuvo sin implementar por cuatro años, y luego el Estado (personificado en un nuevo gobierno) decidió desistirse públicamente de la iniciativa. Más incertidumbre.

Hay muchísimos ejemplos más, que demuestran que el gran responsable de la falta de energía es el Estado. La iniciativa privada siempre funciona de la misma manera. Es una ley de la naturaleza. Basta con establecer reglas claras, estables y justas para que los capitales fluyan a proyectos rentables. Si el encargado de poner las reglas llena de incertidumbre el juego, no puede quejarse de que parte de los jugadores prefieran retirarse.

Gonzalo Jiménez Barahona es socio de la firma de abogados Cariola Diez Pérez Cotapos

(Publicado en Diario El Mercurio el sábado 07 de Junio de 2014 )

  1. 21/06/14 a las 05:10 | #1

    Bravo Gonzalo. Estoy de acuerdo. Avancemos un paso…

    Es obvio que la causa del deficiente y discrecional comportamiento del Estado tiene que ver con la calidad de la gente que llega a su administración. No es baja la probabilidad de que el “Seremi de turno” sea quien más “puerta a puerta” hizo en la campaña del tal o cual Senador o Diputado.

    En mi región (Los Lagos) hay comunas y distritos enteros en donde los Alcaldes y Parlamentarios se eligen en función de qué candidato contrató más grupos de rancheras, de cuántos carteles pusieron y cuánto “puerta a puerta” hicieron.

    …y créeme que eso no es garantía de nada. y pasa en todo Chile!

    Entonces el desafío es…cómo mejoramos el Estado? O mejor dicho, cómo mejoramos la calidad de las personas que llega a cargos públicos?…Yo pienso en varias propuestas.

    Julio del Río C.
    Fundador y Gerente General de Sustént
    ex-Director Regional FOSIS Los Lagos

  2. gonzalo
    11/06/14 a las 04:10 | #2

    que sesgado este “articulo”…

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