image description

Inicio > ERNC, Minería y Energía > Conflictos por el derecho de suelo

Conflictos por el derecho de suelo

Maria Paz PulgarConcesiones mineras y proyectos energéticos no sólo pueden coexistir, sino que ser vecinos ideales: las mineras tienen enormes requerimientos de energía y la cercanía con los segundos les permite un bajo costo de transmisión asociado.

El auge de las energías renovables no convencionales (ERNC), especialmente las eólicas y fotovoltaicas, ha generado un efecto inesperado: el conflicto entre concesionarios mineros y proyectos energéticos.

Los campos fotovoltaicos y eólicos necesitan grandes extensiones de terreno, despejadas y alejadas de centros urbanos y con ciertas condiciones geográficas, por lo cual el desierto de Atacama resulta perfecto para su desarrollo. Sin embargo, nuestro desierto también se caracteriza porque su superficie se encuentra prácticamente cubierta por concesiones mineras. Esto genera una natural competencia entre los titulares mineros y energéticos por el uso de los inmuebles.

¿Pueden coexistir un proyecto minero y uno energético? No sólo sí pueden coexistir, sino que pueden ser vecinos ideales: su ubicación natural es la misma y la compañía minera será el mejor cliente de un proyecto energético vecino, por sus enormes requerimientos de energía y los bajos costos de transmisión asociados. No obstante, en la práctica se pueden generen obstáculos, en cuyo caso se debe enfatizar lo que los une y buscar la forma de aprovechar las sinergias, permitiendo la coexistencia. Si ello no fuera posible, es probable que al final el proyecto más rentable sea el que termine imponiéndose.

Es distinto cuando se trata de especuladores, quienes teniendo un título válido lo utilizan para chantajear. Ellos son quienes generan gran parte de las desconfianzas entre los actores. Los empresarios en general no buscan una retribución para no bloquear un proyecto ajeno. Si el proyecto es real, querrán desarrollarlo. Si sugieren pagos para solucionar el problema, es probable que nunca hayan pensado seriamente en construir nada.

Si nos encontramos frente a un chantaje, habrá dos formas de reaccionar: El primer análisis se referirá al nuisance value, es decir, la importancia de una persona o cosa que surge de su capacidad para causar inconvenientes o molestias. Dicho de otra forma, se deberán valorizar los eventuales perjuicios versus el pago que se está exigiendo. En algunas oportunidades, la decisión económicamente más eficiente será pagar el chantaje y terminar el problema de una vez por todas. Sin embargo, considerando los enormes montos que exigen los extorsionadores y las herramientas que otorga la ley para luchar contra ellos, casi siempre la mejor alternativa es la de Hollywood: We don’t negotiate with terrorists!

María Paz Pulgar es abogada y coordinadora del Área Recursos Naturales en Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner.

(Columna publicada en la edición de marzo de 2014 de Revista Qué Pasa Energía)

Categories: ERNC, Minería y Energía
  1. Sin comentarios aún.
  1. Sin trackbacks aún.