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Agenda de energía pendiente

Carlos Silva MontesEl Regreso de Michelle Bachelet a La Moneda da espacio para realizar una mirada a los desafíos energéticos que la administración Piñera deja al gobierno de la Nueva Mayoría que, sin duda, serán críticos para el desarrollo del país.

Para ello es necesario recordar que la política energética no es unidimensional y requiere de un análisis en varios ejes. De hecho, la Estrategia Nacional de Energía 2012-2030 reconoce seis pilares esenciales para el desarrollo energético: energías tradicionales, energías renovables no convencionales (ERNC), transmisión pública, eficiencia energética, interconexiones internacionales y mayor competencia.

Respecto de las energías tradicionales, en los últimos años estas tecnologías prácticamente se han estancado. La hidroelectricidad ha tenido avances mínimos y el carbón lidera el ranking de proyectos rechazados. Incluso las iniciativas a gas natural, el más limpio de los combustibles fósiles, tienen una oposición creciente. Claramente, la importancia del desarrollo de las energías tradicionales no ha permeado a las comunidades y grupos de interés. Este desafío queda íntegro para la nueva administración.

Por otro lado, las ERNC han mostrado avances, principalmente con la aprobación de la Ley 20/25, que fue un hito en esta materia. Adicionalmente, el actual gobierno impulsó proyectos como las mejoras a los mecanismos de concesiones y servidumbres, que busca agilizar un punto neurálgico para todo tipo de iniciativas. Sin embargo, aún queda mucho por avanzar en términos de involucrar a las comunidades en los proyectos energéticos a través de la participación ciudadana y el pago de compensaciones.

La transmisión pública no ha tenido la misma suerte. El proyecto de carretera eléctrica, que fue lanzado con gran expectación, está detenido. Además, una serie de reglamentos que perfeccionan la regulación en transmisión no vieron la luz en este gobierno, quedando pendientes para el próximo.

La eficiencia energética también ha moderado su avance, principalmente por las sucesivas reducciones de presupuesto a la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE). En cuanto a las interconexiones internacionales, existe un avance casi nulo debido a la complejidad política que éstas enfrentan, contraponiendo voluntades en países con realidades muy distintas a la de Chile.

Finalmente, en lo que respecta a una mayor competencia en los mercados, excepto avances puntuales en la organización de los Centros de Despacho de Carga (CDEC), no es mucho lo que se ha logrado.

Si bien durante su primer gobierno Michelle Bachelet mostró liderazgo en el desarrollo de las energías tradicionales, ERNC y eficiencia energética, no es clara la continuidad entre ambas administraciones de la Presidenta Bachelet. Y aunque el programa energético de la Presidenta electa hace referencia a las urgencias del sector, las autoridades nombradas no participaron de manera activa en su elaboración.

Es de esperar que la nueva administración le tome el peso a la problemática energética y que impulse los acuerdos necesarios para el desarrollo del sector.

Carlos Silva Montes es Director del Centro de Innovación en Energía (CIEN)  de la Universidad Adolfo Ibañez

(Columna publicada en Diario La Tercera, el lunes 17 de febrero de 2013)

Categories: Política Energética
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