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Propuestas para las licitaciones de suministro (3 de 4)

licitacion-suministro-energia-electricaTercero: indexación. Otro elemento que debe ser evaluado es la manera en que se pondera la indexación. Según la operación actual de las licitaciones de suministro de energía eléctrica, las empresas generadoras son libres de escoger la combinación y ponderación de indexadores que se utilizarán para actualizar los precios de energía – incluso si no representa sus costos reales – entre un conjunto de los combustibles más utilizados para generación eléctrica y el CPI, que es un índice que mide la inflación estadounidense. Y el conjunto de indexadores que acompañan a la oferta económica no inciden en la evaluación de ésta. Se adjudica según el menor precio base ofertado, sin considerar como podría variar éste a lo largo de 12 o 15 años por concepto de la indexación.

Esto ciertamente genera una base de comparación no equitativa para diferentes ofertas, lo que puede llevar a un perjuicio económico en el largo plazo a los clientes. Por lo tanto, se requiere incorporar los dos efectos en la evaluación de las ofertas: la variación de los precios que terminan pagando los clientes, así como la volatilidad que experimenta dicho precio.

El primer efecto es evidente. Permítanme profundizar sobre el segundo: supongamos dos contratos con el mismo precio promedio en un horizonte de 15 años. Sin embargo, el primero ofrece un precio estable, el segundo uno variable, que sube y baja con el petróleo, por ejemplo. A una industria esto no le es indiferente. Puede ser que con energía a 120 USD/MWh tenga que parar la producción, despedir gente y asumir una multiplicidad de costos tales como pérdida de participación de mercado, clientes, imagen y costos de set-up, los que no alcanzan a ser compensados con un período equivalente con la energía en 80 USD/MWh. La empresa incluso puede haber quebrado en el intertanto. Es por eso que muchas empresas están dispuestas a pagar para contratar seguros y otros instrumentos financieros que les permitan manejar el riesgo del precio de la energía.

Para abordar esta situación, una alternativa sería la siguiente: la CNE dictamina una indexación estándar para todos los contratos en base a una proporción representativa de la incidencia del costo de capital/deuda y los costos operacionales no combustibles. Esto redundaría en un indexador común para todos los contratos, probablemente compuesto por el CPI y la UF, y el costo de la energía tendría normalmente un incremento anual de 2% a 3%.

Ahora bien, para las generadoras que opten por no tomar el riesgo combustible, tendrán la alternativa a indexar sus contratos según los combustibles relevantes para el contrato. Sin embargo, la generadora deberá aportar una oferta vinculante de una institución financiera de un contrato de cobertura del riesgo combustible del contrato. En la evaluación de la oferta, se variabilizarán las cuotas de la cobertura entre la energía comprometida en el contrato y se penalizará la oferta en dicho monto. Incluso se podría en determinadas ocasiones tomar la decisión de contratar la cobertura, si el perfil de los clientes lo amerita. Lo anterior permitiría eliminar una asimetría del actual sistema: las tecnologías o contratos que no traspasan riesgos al sistema tienen que competir de igual a igual con aquéllos que sí los imponen y socializan los costos asociados.

Esta tercera medida puede ser abordada a nivel de reglamento, con la salvedad de lo estipulado en el artículo 79°-4 de la Ley Corta II. Al respecto, se requeriría un análisis legal de cómo se debe interpretar “el menor precio de energía”. Lo económicamente correcto sería evaluar el costo esperado a lo largo de la duración del contrato. Si la conclusión legal apuntara en otro sentido, se requeriría enmendar el citado artículo de la ley.

Por Renato Valdivia, cofundador y editor de Central Energía.

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