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Propuestas para las licitaciones de suministro (1 de 4)

licitacion-suministro-energia-electricaHaciendo un poco de historia, las sequías de los años 1998 y 1999 generaron una situación de extrema estrechez, a lo que la autoridad reaccionó eliminando la sequía como causal de fuerza mayor que eximiera a las generadoras de pagar compensaciones por déficit de suministro. La intención de la autoridad era mejorar la seguridad de suministro.

Sin embargo, las generadoras percibieron en esta modificación un aumento del riesgo de contratación, fueron reticentes a tomar nuevos compromisos y las empresas distribuidoras se quedaron sin contratos de suministro. Ante este escenario, se dictó la Resolución Ministerial (RM) 88, que imponía a las generadoras el suministro a las distribuidoras que se hubieran quedado sin contrato, como solución transitoria.

Para resolver el problema de contratación, se ideó el mecanismo de las licitaciones de suministro de energía eléctrica, llevadas adelante por parte de las distribuidoras, el que se estableció mediante la Ley Corta II. El objetivo era que las generadoras estuvieran dispuestas a comprometer su capacidad de energía base – principalmente termoelectricidad e hidroelectricidad – en contratos de largo plazo, y así ha funcionado.

Sin embargo, superada esa contingencia (digo esa, porque hoy tenemos otras), nos encontramos con que el mecanismo de las licitaciones carece de la flexibilidad necesaria para promover otros efectos deseables: la entrada de nuevos actores y el acceso a contratos para fuentes intermitentes como las renovables. Para esto, se proponen algunas modificaciones menores que permitirían impulsar lo anterior, sin imponer costos al sistema.

Primero: plazos. Para permitir la entrada de nuevos actores, el plazo de la licitación debe ser tal que permita la construcción de una planta nueva en el lapso de tiempo entre que se adjudica un bloque de suministro y se da inicio al suministro. Esto permitiría a toda empresa que tenga un proyecto aprobado obtener financiamiento – contra el contrato obtenido con la distribuidora – y construir y poner en servicio la planta, para servir el contrato. El reglamento de las licitaciones de suministro fija el plazo mínimo para lo anterior en 42 meses. Más aún, en la licitación 2010-1, las actas de adjudicación se emitieron a fines de marzo de 2011, siendo que el inicio del suministro se fijó en enero de 2014, lo que implica un plazo de 33 meses para desarrollar un proyecto. Esto puede resultar insuficiente y constituir una barrera de entrada para ciertos proyectos, favoreciendo a empresas establecidas que disponen de capacidad instalada. Se propone asegurar un plazo de desarrollo efectivo de 42 meses y fiscalizar su cumplimiento.

Adicionalmente, convendría modificar el inicio de vigencia de los contratos según el año hidrológico, al menos para las licitaciones del SIC. Considérese la siguiente gráfica, que muestra los costos marginales promedio según mes, en la barra Quillota 220 kV del año 2000 en adelante:

Como se puede observar, hay una marcada estacionalidad dada por las lluvias y los deshielos. Si el inicio del suministro se diera en los meses de julio, en vez de enero como ha sido hasta ahora, bajaría el riesgo de estos contratos para nuevos entrantes. Si se atrasa la construcción de la unidad con la que se pretende suministrar el contrato, el generador deberá acudir al mercado spot. El costo de la energía spot es históricamente es inferior el segundo semestre. Por lo tanto, un atraso de hasta 6 o 7 meses en la construcción y puesta en servicio de la unidad es menos riesgoso si el suministro se debe iniciar en julio. Por otro lado, un adelanto en la entrada de operación tendería a coincidir con buenos precios de venta en el mercado spot, lo que también reduce la exposición comercial de un proyecto que se completa antes de lo programado, por poco frecuente que esto sea.

Esta primera medida puede ser abordada íntegramente a nivel de reglamento.

Por Renato Valdivia, cofundador y editor de Central Energía.

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