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Y ahora ¿qué energía desarrollaremos?

El rechazo de la central Castilla por la Corte SUprema es el cierre final para el abastecimiento eléctrico del gran desarrollo minero que se anticipaba en la zona de Atacama, donde se esperaba al 2020 una demanda adicional de más de 1.000 MW. Peligran proyectos mineros con inversiones sobre los US$ 5.000 millones, como Pascua Lama Cerro Casale, Caserones, Santo Domingo, Inca de Oro, Relincho, sin considerar el paralizado proyecto El Morro, entre otros. En la práctica, estos desarrollos quedan sin nuevas alternativas locales eficientes de suministro, en la medida en que la generación de diésel, de rápida implementación, implica altísimos costos operacionales. Soluciones externas, como la interconexión con el SING o la ampliación de los corredores de transmisión desde el sur, o son muy onerosos o sólo se pueden materializar en períodos que pueden extenderse cinco años o más. La esperanza de que Castilla aliviara esta situación crítica se esfuma dramáticamente. El impacto de ésta decisión suprema va más allá de limitar un desarrollo minero regional, por muy importante que sea para el país. Es una señal reorientadora del desarrollo eléctrico. Podría interpretarse como un cuestionamiento permanente de nuestro país al desarrollo de generación a carbón, si sumamos el reciente rechazo en la misma zona de central Punta Alcalde y el desistimiento del proyecto Barrancones. Sin carbón, la siguiente alternativa térmica es el gas natural licuado, implicando una reorientación de nuestra matriz eléctrica a un combustible menos contaminante, pero más oneroso, incluso con los anticipados menores costos que traería el shale-gas en el mediano plazo. Más allá de la necesidad de construir terminales marítimos de regasificación, o ampliar los existentes, este desarrollo implicará en el largo plazo tener que asumir un costo adicional de alrededor de 20 dólares por cada megawatt-hora generado. Este fallo de la Suprema claramente no es gratis. Esta decisión judicial se suma a otras anteriores en la misma línea, que están haciendo cada vez más difícil construir infraestructura eléctrica, centrales generadoras o líneas de transmisión. Pero esta judicialización no es responsabilidad de la Corte Suprema. Ella está lidiando con una situación social alimentada por conflictos no resueltos a otro nivel. El problema que enfrentamos no es judicial, no es técnico, no es económico, es social y político. La solución pasa por crear mecanismos efectivos de particiación ciudadana (hoy, toda preocupación social se canaliza a través de los estudios de evaluación ambiental), instrumentos de información y educación a la ciudadanía de las alternativas energéticas y sus costos e impactos, y, por último, de esquemas de participación en los beneficios. Es necesario que las regiones y las comunidades locales puedan compartir algo de la mayor riqueza, que se logra en la metrópoli o en la industria con estos recursos. Son grandes los desafíos, sobre todo si para abordarlos necesitamos un acuerdo político transversal.

Por Hugh Rudnick, PhD University of Manchester, Profesor titular de la Pontificia Universidad Católica y Director de SYSTEP, consultora especializada en el campo de los estudios técnicos y económicos del sector energético. Publicado originalmente en La Tercera.

Categories: Política Energética
  1. Felipe Escobar
    04/09/12 a las 07:55 | #1

    Creo que es hora de ser consecuente con una estrategia energetica nacional a largo plazo. Sea en base a carbon, GNL, hidraulica…o con mas o menos renovable, debemos definir y aterrizar en forma seria la metodologia que utilizaremos para abastecer nuestro sistema.

    Improvisar nos ha salido caro y nos seguirá costando mas caro aun tanto por mayores gastos como por deterioro de imagen cuando vemos que las certezas de las señales de inversion y la solidez de las resoluciones institucionales por las que Chile se destacaba ya no están tan firmes a ojos de inversionistas extranjeros.

    No basta una ENE 2012-2030 si aun no da pie a medidas concretas y señales claras que nos permitan saber cual es la “decision pais” de como crecerá nuestro sector energetico.
    Ante tan difuso panorama…no queda mas que nos metamos la mano al bolsillo y sigamos pagando los elevados costos de encender nuestra ampolleta.

  2. Alvaro Silva
    01/09/12 a las 14:41 | #2

    Señor Rudnick,
    ¿Es hora de que Chile empiece a fomentar la producción de energía geotérmica?

    Saludos

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