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Multicarrier eléctrico

multicarrier electricoEl Gobierno desea impulsar la competencia en el sector eléctrico mediante la introducción del multicarrier eléctrico. Para ello planea que nuevos actores se integren al sistema, los “comercializadores” independientes, que comprarán energía a productores para vendérsela a los usuarios. Estos últimos, en el caso del multicarrier, serán aquellos consumidores que tienen demandas de entre 0,5 MW y 2 MW de potencia, y que pasarán a ser clientes libres del sistema eléctrico. Actualmente, ellos pueden optar a ser tales, pero eso no les resulta conveniente. Los actuales comercializadores -empresas de generación- no tienen interés en ofrecerles contratos adecuados a sus necesidades, y normalmente les ofertan otros a costo marginal, por lo que prefieren mantenerse como clientes regulados, pues los costos son menores. Las autoridades piensan que, al incorporar comercializadores independientes, éstos ofrecerán una multiplicidad de contratos para atraer a las empresas, y muchos de ellos serán más atractivos que las opciones actuales.

Otra ventaja de los comercializadores es que podrían establecer contratos con proveedores de energías renovables no convencionales de carácter intermitente -solar o eólica-. Hasta ahora, estas centrales han tenido problemas para contratar su energía (a diferencia de otras fuentes de energía no convencionales, como minihidro o biomasa, que no son intermitentes), porque su oferta es demasiado variable y no pueden garantizar el suministro. Además, las variaciones diarias no son fácilmente compatibles con una demanda eléctrica que no cambia en exceso a lo largo del día.

Pese a estas desventajas, los comercializadores podrían ofrecer contratos en los que gran parte de la energía sea de origen no convencional. Hay demanda para eso -por ejemplo, empresas que producen para exportar a Europa-, ya que es ventajoso poner una etiqueta verde a los productos, aunque ello requiera pagar más por el suministro, debido al respaldo que necesita un contrato con un generador intermitente.

Existen algunos riesgos, porque un comercializador podría no tener los respaldos financieros para responder ante cambios en los precios de la energía contratada, como ocurrió en el caso de la Central Campanario. Sin embargo, el hecho de tratarse de contratos privados les da mayor flexibilidad y hace menos necesarios los resguardos financieros que debe tener un contrato de suministro de una empresa distribuidora, que es un ente regulado. Otro problema del proyecto son los peajes de distribución, esto es, cobros de la empresa de distribución por transportar electricidad a estos usuarios. Aún no están bien definidas las reglas que definen estos peajes, y si son excesivos, podría no ser viable esta industria de comercialización eléctrica.

En otros mercados -como comienza a observarse en el de telefonía móvil con la entrada de nuevos actores-, aumentos en la competencia revelan posibilidades de servicios que no se habían pensado antes. El mercado eléctrico no tendría por qué ser diferente, y aunque esta propuesta no se extiende a los consumidores residenciales, cabe esperar que la entrada de comercializadores signifique un shock competitivo para un sector que ha tenido pocas innovaciones contractuales en los últimos tiempos.

Publicado en El Mercurio, 25 de mayo de 2012

  1. Renato Valdivia
    29/05/12 a las 11:00 | #1

    Respecto de los peajes de distribución, es necesario aclarar que éstos deberían ser regulados. Es análogo al caso de la introducción del multicarrier en telefonía fija, proceso en el que se separó la actividad de la administración de las redes de telefonía, actividad regulada, y la de comercialización, abierta a múltiples actores en condiciones de open access, no discriminatorio y sujeto a tarifas reguladas.

    En el caso de la distribución eléctrica, se separaría el Valor Agregado de Distribución (VAD) en un concepto por administración y mantención de redes, que continuaría siendo fijado por la autoridad para cada zona de concesión, de la comercialización, la que pasaría a ser libre y competitiva.

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