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El Estado en el desarrollo energético de Chile

isabel allendeEn un año decisivo en materia de energía y minería, desde la presidencia de la Comisión de Minería y Energía del Senado agilizaremos proyectos de ley para un desarrollo sostenible, asegurando una inversión productiva, ambiental y socialmente sostenible para Chile. Un grupo transversal de parlamentarios, junto a organizaciones de la sociedad civil y técnicos especialistas, conformamos la Comisión Ciudadana Técnica Parlamentaria, presentando una propuesta de reforma energética. Adicionalmente, durante 2011 fue aprobado el proyecto de medidores inteligentes, que permitirá inyectar a la red el remanente de energía producida en los hogares y empresas. A ello se suma la aprobación para llegar a 2020 con un 20 por ciento de energías renovables no convencionales (ERNC) en nuestra matriz eléctrica.

Hace unas semanas hemos conocido la propuesta del Gobierno sobre energía hasta 2030 -un avance, pues hasta la fecha no había sido claro ni explícito en ello-. El Estado no tiene herramientas para definir el desarrollo estratégico del sector, que se encuentra en manos privadas, impulsando proyectos como HidroAysén y Termoeléctrica Castilla, costosos social y ambientalmente, cerrando posibilidades a las ERNC. Pero debe ser el Estado el que defina cómo se invierte y qué proyectos son necesarios. No podemos seguir carbonizando la matriz, tenemos que desarrollar las ERNC y programas de eficiencia energética. Muestra de la falta de planificación son los megaproyectos ya mencionados, que copan la demanda futura de energía y cierran posibilidades de diversificación.

Chile tiene un gran potencial en ERNC no explotado debido a los mitos instalados por los intereses creados. Se habla de una demanda eléctrica que se duplica cada 10 años; que las ERNC son caras sin ser alternativas económicas factibles al carbón, HidroAysén y los combustibles fósiles. Todo ello con una amenaza de fondo: la única alternativa será la energía nuclear.

La realidad es otra. Tenemos un amplio espectro de fuentes locales de ERNC, distribuidas en todo el país. Varias de ellas competitivas, y el resto lo será en el mediano plazo. Además, las ERNC ingresadas en el sistema han reducido el costo en la generación energética al evitar despacho de combustibles fósiles.

Nuestra tarea desde la presidencia de la comisión es eliminar las barreras de penetración de mercado a las ERNC, y la más importante es el establecimiento de contratos de suministro de energía de largo plazo, indispensable para atraer inversiones en el sector.

No legislaremos en favor de los grandes intereses empresariales, sino centrados en que los recursos naturales propios se exploten en beneficio del desarrollo social y ambiental del país.

Publicado en El Mercurio, 23 de abril de 2012.

Categories: Política Energética
  1. 24/04/12 a las 09:56 | #1

    Es muy irresponsable inducir a la ciudadanía a creer que los mayores costos de las ERNC no son más que “mitos instalados por los intereses creados”. Al cerrar la columna mencionando que no se debe legislar “en favor de los grandes intereses empresariales” queda claro a quien se refiere la senadora. Las grandes empresas eléctricas no son obras de caridad: son entes con fines de lucro que buscan generar valor a sus accionistas, pero, con ello en mente ¿qué sentido tendría ocultar la verdad y hacer creer a la incauta ciudadanía que las ERNC son más caras o demasiado intermitentes cuando en realidad no lo son? Un maximizador de utilidades empleará la tecnología más rentable de turno, sea esta ERNC u otra. Se podría argumentar que AES Gener o Colbún han apostado sus fichas en tecnologías contaminantes y que los perjudica el avance de otras. ¡Falso! El giro de esos “grandes intereses empresariales” es operar centrales, no desarrollar tecnología, y pueden adaptarse rápidamente a cualquier medio de generación. Por eso Endesa opera centrales eólicas, Colbún participa de concesiones geotérmicas, etc. Más aún, incluso si los empresarios eléctricos sólo estuviesen interesados en obtener dinero (aunque para mi es obvio que son personas con intereses y motivaciones múltiples como usted o como yo) les convendría que las ERNC se volvieran más atractivas, porque les sería menos difícil desarrollar proyectos al disminuir el grado de oposición ciudadana, y finalmente les permitiría vivir en un mundo con menos gases contaminantes y con más ríos para hacer rafting. Incluso el más estereotipado ambicioso cerdo capitalista prefiere vivir en un mundo más limpio.

    Lo que en verdad hay detrás de la senadora es una vieja y dañina concepción del mundo, en la que los empresarios pertenecen a una suerte de lado oscuro, que busca ganancias a cómo de lugar y en desmedro del resto de la sociedad. Muy difícil avanzar con esa mirada de las cosas.

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