Estrategia Nacional de Energía 2012 – 2030
El día 28 de Febrero recién pasado, el Presidente de la República, el Sr. Sebastián Piñera, anunció la Estrategia Nacional de Energía (ENE) para el período 2012 – 2030, la cual impulsará el gobierno teniendo como base seis pilares fundamentales: la eficiencia energética, las energías renovables no convencionales (ERNC), la hidroelectricidad, la transmisión de energía eléctrica, la competencia en el mercado eléctrico y la interconexión eléctrica regional.
La ENE no ha estado exenta de polémicas. Grupos ambientalistas han criticado los anuncios del presidente argumentando que dichas medidas responden únicamente a los intereses de las grandes mineras del país, y no consideran los beneficios de las personas. Especialistas del sector esperaban elementos de mayor definición, que permitieran identificar plazos y cambios normativos y regulatorios. Por otro lado, algunas empresas generadoras han argumentado que ciertas medidas serían discriminatorias respecto a otras industrias, que algunas propuestas implican un cambio en las reglas del juego para los inversionistas y que llevarán a que se encarezca la energía para los usuarios.
Dado este contexto de incerteza sobre las reales repercusiones que tendrá la ENE en la realidad energética nacional, se revisa a continuación algunos de sus puntos principales y su aplicación en el largo y el corto plazo, así como también las materias en las que aún existen vacíos o formulaciones incompletas.
Estructura principal de la ENE
La ENE se compone de seis pilares fundamentales claramente identificados:
• Crecimiento con eficiencia energética.
• Despegue de las ERNC.
• Rol de las energías tradicionales (hídrico y térmico).
• Nuevo enfoque en transmisión (Troncal, adicional y subtransmisión).
• Mercados eléctricos competitivos.
• Interconexión eléctrica regional.
La eficiencia energética se constituye en el pilar fundamental de esta estrategia, buscando formas de incentivarla de manera intersectorial, instaurando una comisión interministerial que integre de manera coordinada las políticas orientadas a cada sector.
Se enfatiza el rol importante de las ERNC y de las energías tradicionales. Pero la ENE establece que no se debe perder el real objetivo: contar con energía accesible, segura y económica. Asigna gran importancia a la energía hidroeléctrica y la proveniente del carbón, argumentando que las ERNC por sí solas no son capaces de lograr los objetivos propuestos. Se debe tener un respaldo a la volatilidad de éstas con centrales cuyos factores de planta sean altos y con seguridad de su operación.
En cuanto a la transmisión, se destacan medidas que buscan crear franjas fiscales que se declaren por un concepto de interés público o nacional. Estas quedan sujetas a ser expropiadas u objeto de servidumbres en caso de que se requiera. Estas medidas se potencian pensando en el nuevo concepto de carretera eléctrica pública, aún no definido en detalle.
En cuanto al acceso de las ERNC a las redes de transmisión, se propone crear un nuevo esquema que facilite la conexión de éstas a los sistemas de transmisión, ya sea troncal, de subtransmisión o adicionales. Asimismo, y a modo de evitar una de las barreras de entrada más fuertes que enfrentan las ERNC, se propone transparentar la información por parte de las empresas distribuidoras, incorporando a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) en la participación y supervisión de este proceso de intercambio de información.
Con el fin de crear un mercado eléctrico más competitivo, se anunciaron medidas orientadas principalmente al segmento de distribución y a los clientes libres. Se buscan mejorar las licitaciones de suministro a clientes regulados con el fin de que se transfieran las señales de largo plazo recogidas por los contratos a los clientes finales. Además se busca crear un agente comercializador de energía, mediante el cual los clientes libres puedan elegir aquel servicio que más se acomode a sus necesidades, de un abanico mayor de proveedores.
Por último, la idea de interconectar eléctricamente a Chile con países de la región, supone desafíos mayores y de largo plazo. Sin duda estas medidas harían el mercado mucho más competitivo, con lo cual bajarían los precios a los clientes finales. De todas formas, esto supone un desarrollo mayor del sistema de transmisión que tomaría varios años.
Hay que destacar el hecho de que muchas de las propuestas e ideas incluidas en la ENE, se basan en lo propuesto por la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico (CADE), que fuera analizado en editorial anterior.
Desacople del crecimiento económico con el crecimiento eléctrico
El crecimiento económico de un país está generalmente ligado con el crecimiento de su consumo energético, y el desafío que se han planteado las economías desarrolladas es reducir dicho acoplamiento, mediante acciones de incremento de la eficiencia en el uso de la energía. En este ámbito, el gobierno propone como meta el lograr ese desacople, disminuyendo en un 12% la demanda de energía final proyectada, según crecimiento económico, al año 2020. Es una meta clara y concreta, que le asigna un peso significativo como pilar fundamental de la ENE.
Países como Japón, el Reino Unido o Alemania, lograron comenzar a desacoplar ambos crecimientos cuando sus Productos Internos Brutos (PIB) per cápita bordeaban los 25.000 US$ (actualmente poseen PIBs per cápita del orden de los 40.000 US$). Al 2010, Chile alcanzó un PIB per cápita cercano a los 13.000 US$, dado su menor desarrollo industrial y económico en general. En ese contexto, lograr el desacoplamiento se plantea como una tarea mayor.
Es muy importante que el gobierno establezca acciones concretas e incentivos para que todos los agentes que participan del consumo energético entiendan el problema de fondo y las formas en las cuales pueden avanzar en lograr mayor eficiencia.
El rol de las energías tradicionales
El gobierno establece que si bien interesa aumentar la participación de las ERNC en la matriz, la energía hidroeléctrica debe seguir siendo la principal fuente de generación eléctrica en el país. El objetivo propuesto es que esta logre una participación del orden de un 50% para la próxima década. Estimaciones indican que en Chile existe un potencial hidroeléctrico (de pasada y de embalse) que superaría los 9 a 10.000 MW, particularmente en la Patagonia. La ENE propone crear un plan especial para proteger la Patagonia, profundizando las medidas de mitigación en la construcción y funcionamiento de centrales hidroeléctricas.
El gobierno indica que, además de la energía hidroeléctrica, es central recurrir a los combustibles fósiles para darle seguridad al sistema en condiciones de baja hidrología. El desarrollo de las centrales térmicas no debe descuidar los estándares medioambientales en su construcción y operación. Es por ende muy importante el estandarizar los estudios de impacto ambiental que deben presentar estas tecnologías, con el fin de reducir la incertidumbre que afrontan en los procesos de evaluación. Esto es justamente lo que ha pasado recientemente con la central Castilla, con incertidumbre en su construcción debido a un fallo en su contra por parte de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, que invalidó la resolución del ex seremi de salud de la región que cambió la calificación del proyecto de “contaminante” a “molesto”. Esto demuestra claramente un problema normativo debido a que se cuestionan los objetivos de los estudios medioambientales y se cuestiona a la institucionalidad encargada de su aprobación o rechazo. Sin duda, lo anterior es una muy mala señal para los futuros inversionistas en centrales termoeléctricas, los cuales no ven un proceso transparente ni bien definido a la hora de obtener permisos ambientales respectivos. Es de extrema urgencia que el gobierno adecúe la regulación que permita acotar claramente los objetivos y alcances de estos estudios, de modo de dar una señal de transparencia y de estabilidad al proceso.
Nuevo enfoque en la transmisión eléctrica
La ENE establece que es fundamental crear un esquema más seguro y robusto para el desarrollo de redes eléctricas. Lo anterior está motivado por la alta fragilidad que éstas presentan en la actualidad, condicionado por las serias dificultades en la concreción de los proyectos, afectando a todos los actores del sistema.
Sin duda, los inconvenientes principales que enfrentan los proyectos de transmisión están relacionados con la tramitación de servidumbres y permisos ambientales. El gobierno propone la creación de franjas fiscales que por su concepto de interés público o nacional, podrían ser susceptibles de expropiación u objeto de servidumbres. Esto facilitaría y acortaría los plazos que enfrentan estos proyectos en su concreción. Es evidente la necesidad de iniciar a la brevedad los cambios legales para concretar esta propuesta. La mayor preocupación en el sector es el poco avance en la definición legislativa y normativa de la carretera eléctrica pública, medida que fuera anunciada por el Presidente de la República en su discurso de 21 Mayo del 2011, y que fuera elaborada en mayor detalle conceptual por la CADE.
Interconexión eléctrica regional
La interconexión eléctrica regional definida en la ENE considera la conexión entre varios países de la región con el fin de aumentar la seguridad de suministro, diversificar la matriz energética y disminuir los costos de generación aumentando la competencia entre los actores del sistema.
Este pilar involucra desafíos importantes para el país. Primero, el desarrollo de los sistemas de transmisión requeridos que permitan el transporte bidireccional de energía desde y hacia Chile. A futuro, la planificación y desarrollo de los sistemas de transmisión debiera ser acorde a las posibles interconexiones regionales, de modo de obtener el real provecho que estos significan.
Segundo, y dada la mala experiencia que dejó la interconexión gasífera con Argentina, es muy importante controlar adecuadamente los riesgos de una excesiva dependencia energética, manteniendo las inversiones en el desarrollo de proyectos de generación en el país.
Conclusiones
La Estrategia Nacional de Energía (ENE) plantea una serie de medidas y anuncios orientados a definir una posición clara respecto del desarrollo futuro de la matriz energética del país, que había sido cuestionada como ausente por grupos ambientalistas. Sin embargo, es necesario transitar de la formulación conceptual de pilares de desarrollo a definiciones específicas regulatorias, normativas, técnicas y económicas para lograrlo.
Un ámbito en el que se necesitan mayores definiciones es el de los mecanismos de participación ciudadana y de comunidades afectadas, centrales en lograr un desarrollo eléctrico más armónico y aceptado por la población.
Otro ámbito ausente de definiciones mas específicas es el de los estímulos a las ERNC y el levantamiento de las barreras de entrada que dificultan y retrasan su incorporación masiva a la matriz energética. Problemas de financiamiento, falta de información, dificultades de conexión al sistema, dificultades en el logro de contratos, son las barreras más importantes identificadas por la ENE. Es necesario definir los esquemas de estimulo y levantamiento de barreras, varios fueron enunciados por la CADE.
Lograr un adecuado y oportuno desarrollo de los sistemas de transmisión implica afinar y perfeccionar los conceptos generales enunciados. Debe formularse cambios legales importantes, que deben ser enunciados y consensuados a la brevedad por el gobierno, en un proceso que probablemente vaya más allá de su periodo.
La necesidad de mejorar los procesos de licitación de las distribuidoras también es enfatizada, felizmente en este ámbito hay múltiples oportunidades de mejoras en el corto y mediano plazo, sin necesidad de cambios legales.
La ENE cumple sus objetivos de una definición clara de cómo se quiere desarrollar la matriz energética en el futuro, con una serie de medidas y metas interesantes y que, sin duda, serán un aporte importante al logro de los objetivos estratégicos del país. Se identifican sin embargo una serie de puntos y medidas en las cuales aún se debe trabajar e invertir esfuerzos de modo de que sean realmente de beneficio nacional.
Por Systep, consultora chilena altamente especializada en el campo de los estudios técnicos y económicos del sector energético.

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