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Energía y crecimiento

Es evidente que la energía térmica, en presencia de una sequía, subirá rápidamente su ponderación y a costos sustancialmente más altos, por lo que podría tener un efecto en el crecimiento de este año similar al que tuvo en 2007. Hace un par de años escribí sobre el impacto de la energía en el PIB e indiqué que, la falta de una matriz energética eficaz en Chile, era uno de los factores más importantes a considerar para el logro de un crecimiento sostenido en niveles superiores al 6% y que era una de los variables claves para entender por qué la productividad total de factores en las proyecciones de producto tendencial se aproximaban a cero en variadas estimaciones y en sucesivos años.

Asimismo, en años anteriores estimé el impacto de la sequía del 2007 sobre el PIB de dicho año y concluí que ésta, pese a que existía la energía necesaria para no producir un colapso o una secuencia de blackouts, iba a producir efectos no sólo en los precios de la energía sino, que también habrían efectos en la cantidad producida de variados sectores de la economía, lo que finalmente significó que el producto se encogiera al menos 2 puntos porcentuales de lo que se proyectaba para la economía en ese año.

Creo que las condiciones fundamentales de la economía en materia energética no han cambiado sustancialmente desde entonces y el efecto del año 2007 probablemente podría acentuarse por el impacto sobre las holguras energéticas que tuviera otra sequia durante el presente año.

Los datos son concluyentes: casi el 58% de la energía del SIC es térmica, cerca del 41% proviene de fuentes hidroeléctricas y sólo el 1% viene de fuentes eólicas y no hay otra forma de producir energía en el sistema intercomunicado central, por ahora.

Es evidente que la energía térmica, en presencia de una sequía, subirá rápidamente su ponderación y a costos sustancialmente más altos, por lo que podría tener un efecto en el crecimiento de este año similar al que tuvo en 2007. Por lo tanto, no hay que tener solamente recesión en Europa, un decaimiento del crecimiento chino y una lenta recuperación norteamericana para tener un bajo crecimiento este año, si lo comparamos con el año 2010 y el año recién pasado.

Las noticias más recientes en el tema no dan tampoco una señal que esto se podrá corregir en el mediano plazo: sólo el 7% de proyectos de energías renovables no convencionales (ERNC) está en construcción y el año pasado entraron unos 116 MW de las llamadas energías verdes, alcanzándose una capacidad instalada de 720 MW un 4% del total de los sistemas SIC y SING, o sea nada.

Recientemente, el gobierno presentó un plan energético hacia el año 2030 con medidas tradicionales, eficiencia energética, apoyo a la hidroelectricidad, mayor competencia, energías renovables no convencionales, carretera eléectrica pública e interconexión regional.

Creemos que el plan será de lenta aplicación porque por ejemplo, no aparecen claros los incentivos para que las empresas ahorren energía (se habla de un “sello de eficiencia eléctrica”) y para incentivar el apoyo a la hidroelectricidad el desafío es mayor, por cuanto los impuestos a las emisiones de CO2 planteados harán caer la producción de energía de la fuente mayor que es termo eléctrica, sin tener seguridad que en los próximos años la energía hidroeléctrica ponderará más y podrá sustituir a la termoeléctrica. Basta ver el tremendo lobby desatado por la “Patagonia sin represas” para darse cuenta de esto.

Respecto a la energía nuclear, la evidencia de otras latitudes el devastadora, porque a los desastres de Chernóbil y recientemente Fukushima, se une una regulación y medidas de seguridad que hacen inviable que lo acometan sólo empresas privadas por el inmenso riesgo económico involucrado y al mismo tiempo aquellas experiencias están sujetas a los lobbys que furiosamente se desatan en los países contra la energía nuclear y al cambio de ánimo de las autoridades políticas. Su única chance es que esta forma de energía sea mucho más barata que otras formas de generar energía eléctrica.

Conclusión, tenemos muchos años en que la energía no aportará al crecimiento a menos que la autoridad política se la juegue con convicción por la energía hidroeléctrica. Mi abuelita me enseñó hace muchos años, que las enfermedades graves no se curaban con parche curitas.

Publicado originalmente en El Mercurio, 22 de marzo de 2012

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