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Obstáculos al desarrollo eléctrico

El Gobierno está por adoptar numerosas decisiones vinculadas a la estrategia que deberá seguir el desarrollo eléctrico. El tema es, sin duda, uno de los de mayor importancia que enfrentamos como sociedad. Sin desarrollo energético o con un desarrollo con energías de alto costo, la viabilidad del proyecto “Chile país desarrollado” se alejaría irremediablemente de nuestra vista. Pruebas al canto: el desarrollo industrial -a pesar de los valiosos esfuerzos que se realizan en diversas áreas, tales como la alimentaria, forestal, y proveedores de la construcción- muestra claros signos de dificultad de poder avanzar en sectores como la metalmecánica y metalúrgica, que dependen del uso intensivo de la energía.

Las oposiciones al desarrollo eléctrico quedaron bien identificadas en el informe que preparó el Consejo Asesor Presidencial para el Desarrollo Eléctrico (CADE). Sin embargo, con posterioridad a la entrega del informe, en noviembre pasado, han surgido nuevas amenazas que se suman a las numerosas ya catastradas por el CADE.

Una primera amenaza ha surgido de una iniciativa parlamentaria que fue aprobada en primer trámite en el Senado, y que pretende, por el mandato de la ley, forzar una matriz en la que al año 2020, al menos, un 20% del total de la electricidad generada en el país esté constituida por las denominadas energías renovables no convencionales (ERNC). Alex Galetovic, economista, y Cristián Muñoz, ingeniero, calcularon el costo de esta ley para los consumidores: US$ 1.200 millones adicionales al año, que tendremos que pagar entre todos los usuarios. Entre un punto y dos puntos de recaudación del IVA. ¿Quién se beneficia con esto? Sólo los países que exportan los equipos que permiten generar energía con estas nuevas tecnologías. Así, en caso de que esta iniciativa resulte aprobada en el Congreso y promulgada por el Ejecutivo, las empresas locales perderían competitividad y seguiremos desperdiciando oportunidades en materia de desarrollo industrial. A todas luces se trata de un proyecto incompatible con el objetivo de dar un mayor impulso de crecimiento a nuestra economía.

Sin embargo, existe la amenaza de que surja otro freno al desarrollo eléctrico. En diversas propuestas tributarias que han surgido con motivo de la futura ley que en esa materia prepara el Supremo Gobierno, se ha señalado la posibilidad de gravar con un impuesto las emisiones de CO2 genera la quema de combustibles fósiles. Una iniciativa de esta naturaleza afectaría directamente el desarrollo del parque termoeléctrico. ¿Por qué surge este tipo de propuesta? Se dice primero que las emisiones de CO2 son contaminantes, y que por eso habría que gravarlas. Esto, sin duda, es un error. El mundo vegetal vive gracias al CO2, de manera que tan contaminante no puede ser. Sin embargo, se argumenta que las emisiones de CO2, a consecuencia de la actividad humana, han aumentado a tal punto, que están generando el cambio climático en el planeta. Este argumento es cada día más controvertido. Los datos liberados recientemente por importantes instituciones climáticas del mundo parecen estar dando la razón a los escépticos de esta hipótesis. Al basarse en la información entregada por el Centro Nacional de Datos del Clima, NCDC, de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, es posible constatar que no existe ninguna correlación entre las concentraciones de CO2 en la atmósfera y las temperaturas registradas desde 1880. La Oficina Meteorológica de Gran Bretaña, por su lado, y la Unidad de Investigación Climática, CRU, de la Universidad de East Anglia -uno de los principales referentes en materia de mediciones atmosféricas- liberaron datos de más de 30 mil estaciones de medición, señalando que durante los últimos 15 años la temperatura global no sólo no ha aumentado, sino que, incluso, ha disminuido, pese a que las concentraciones de CO2 en la atmósfera, producto de la mayor actividad de la economía global, han aumentado en aproximadamente 28 ppm.

En este contexto, a nadie debería extrañar los fracasos consecutivos de las tres últimas cumbres climáticas realizadas en Copenhague, Cancún y Durban, que buscan la forma de poder construir un consenso mundial en torno al futuro de este tema. Mientras los países desarrollados insisten en su pretensión de limitar las emisiones de CO2 de las economías emergentes, estas últimas parecen no estar dispuestas a renunciar al principio de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, consagrado en la Convención Marco sobre Cambio Climático, y que reconoce el derecho al desarrollo que tienen los países emergentes. En este escenario, la aplicación unilateral de un impuesto a las emisiones de CO2 representaría una pérdida de competitividad para los productores chilenos impuesta sólo con fines de recaudación fiscal.

Dados los altos precios de la energía vigentes en Chile y de lo inefectivo que resulta en el marco global cualquier esfuerzo aislado de control de emisiones de CO2 sin un acuerdo multilateral vinculante para todos, en particular uno que comprometa a los emisores más relevantes, no pareciera ser ésta la oportunidad de considerar un impuesto de esta naturaleza.

Por Andrés Concha, Presidente de la SOFOFA.

Categories: Política Energética
  1. 06/03/12 a las 19:09 | #1

    No tenemos una capacidad intelectual infinita por lo que se hace indispensable que nos apoyemos de ciertas fuentes para poder opinar, para conocer, para creer. Eso es lógico. También suena lógico que uno se apoye en fuentes que entregan la información que apoya lo que queremos creer… suena lógico y está muy bien cuando se pretende convencer de algo a un amigo en medio de un juego de cachos y con un par de piscolas adentro. Pero hacerlo para escribir una columna en un medio serio no me parece tan lógico y realmente no lo comprendo.

    Si existe un organismo como el IPCC enfocado a estudiar el cambio climático, si existe una comunidad académica (Harvard, California Institute of Technology, MIT, Standford, , Princeton, Oxford, Cambridge, Imperial Colllege, Berkeley, U. of Chicago (sólo por nombrar al top ten del Times Higher Education Ranking), Universidad Católica, Universidad de Chile , etc.- al parecer no la Universidad de East Anglia) que aceptan las conclusiones obtenidas en los reportes del IPCC, si existe evidencia científica robusta que indica que el cambio climático es producto, en una probabilidad alta (cercana al 90%), de las emisiones generadas por el hombre… entonces, ¿por qué basarnos en fuentes que parecen menos confiables?. No debería ser tan fácil como creer en lo que quiero, o me conviene, creer.

  2. Carmen Álvarez
    05/03/12 a las 11:15 | #2

    @Joaquin Barañao
    Por eso hablamos de I+D. En el caso chileno, dado que los grandes centros de investigación no se encuentran en nuestro país (aunque están llegando varios gracias a fondos de la CORFO), el énfasis probablemente esté en el D, en el desarrollo de tecnologías, para adaptarlas a la necesidad nacional.
    Ahora, la idea de fondo es que una regulación de ese tipo pone incentivos a adoptar nuevas tecnologías, más verdes y más sustentables.

  3. 02/03/12 a las 13:38 | #3

    @Carmen Álvarez
    El objetivo primero del proyecto de ley es abatir emisiones. Lo que voy a decir es super discutible, pero no me parece una buena idea que Chile se plantee la meta de I+D made in home. Me parece más eficiente y realista comprar la tecnología de quienes invierten infinitillones de dólares en I+D… por supuesto, pagando las patentes respectivas y dejando de percibir los ingresos de dichas patentes que recibiríamos si se desarrollaran en Chile. Sí creo que Atacama debiese ser un epicentro mundial de investigación de energía solar -con LA radiación más alta del mundo y costos marginales en el SING con frecuencia superando los 110 US$/MWh- pero no aspiraría, por ejemplo, a que fuesen ingenieros chilenos los que desarrollen la siguiente generación de paneles fotovoltaicos.

  4. Carmen Álvarez
    01/03/12 a las 20:24 | #4

    Muchas Gracias Renato!

    Acabo de mirarlo…
    Eso si, quedé un poco confundida. Uno de los objetivos de la regulación no es incentivar la innovación en el área de las ERNC?
    El proyecto de ley nació de la idea de que la contaminación generada por el CO2 no estaba siendo internalizada por los agentes, y que hoy las ERNC son muy caras, pero la I+D destinada a esa área lograrían reducir estos costos.
    La inversión en ERNC hoy estaría por debajo de los niveles óptimos debido a que los agentes no internalizan, valga la redundancia, la externalidad negativa de la emisión de CO2. Por eso, incentivar la innovación sería una medida óptima.}
    Una forma de incentivar la innovación efectivamente podría ser una ley como la recién mencionada.

    Los cálculos obtenidos asumiendo un cambio tecnológico igual a cero entonces me parecen extremadamente conservadores, sobre todo considerando que ese es uno de los objetivos buscados por la regulación.

    Slds,

    @Renato Valdivia

  5. Renato Valdivia
    01/03/12 a las 15:27 | #5

    Carmen, adjunto enlace al estudio que de Galetovic y Muñoz mencionado:

    http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/doc_4051.html

    Nótese que se considera que 1) la carbonera se despache en 36 USD/MWh. La realidad actual supera 50 USD/MWh, lo que se puede verificar en el CDEC-SIC. 2) el costo de desarrollo de una carbonera sea de 65 USD/MWh, cuando con los niveles de inversión actual, considerando la nueva norma de emisiones, éste es del orden de 85 USD/MWh. 3) lo más importante, que el costo alternativo de la ERNC es el carbón, lo que equivale a decir que los marginales promedian 85 USD/MWh. Los valores históricos se pueden ver en el siguiente enlace, saquen sus propias conclusiones: http://www.centralenergia.cl/biblioteca/estadisticas-de-energia-en-chile/

    @Carmen Álvarez

  6. Carmen Álvarez
    01/03/12 a las 15:06 | #6

    Estimado Andrés,
    Perdón por molestarte nuevamente, pero me gustaría poder ver los cálculos hechos por Galetovic y Muñoz. Estoy bastante interesada en la metodología del cálculo, ya que no había visto estudios que dijeran algo parecido.
    Muchísimas Gracias!!
    Slds,

  7. Patricio Lillo
    29/02/12 a las 19:30 | #7

    ¿Alguien tiene a mano la publicación a la que alude el señor de esta columna en la que, según su interpretación, la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña y la Unidad de Investigación Climática concluyen que no existe aumento de temperatura en los últimos 15 años? Desde mi insondable ignorancia tenía entendido que el calentamiento global no está en duda por parte de la comunidad científica. También entendía que a fines de los ochenta, hace bastante tiempo, el debate se centró en el origen de dicho calentamiento. Ocurre que me he pasado los últimos treinta años dentro de un sarcófago y le he perdido el pulso a la actualidad. Muchísimas gracias de antemano.

  8. Carmen Álvarez
    29/02/12 a las 19:07 | #8

    Estimado Andrés,
    No quiero discutir todos los puntos que tocas, en virtud del tiempo y la capacidad de concentración de la gente.
    ¿Cuál es la aberración gravísima de gravar un proceso que tiene una externalidad negativa?
    La emisión de CO2 en exceso trae consecuencias negativas, y estas no son internalizadas por el emisor. Coase, Pigou y muchos ya hace tiempo han hablado de como solucionar este ‘problema’. Una de las alternativas es gravar con impuestos, para que el ‘emisor’ internalice el daño.
    Comparado con con una buena definición de los derechos de propiedad como la propuesta por Coase (que en este caso me parece prácticamente imposible), el impuesto parece bastante mejor idea.
    La otra alternativa que se discute muchas veces es la posibilidad de utilizar cuotas en vez de impuestos. Una cuota asegura la cantidad de CO2 emitido, pero no asegura de que esto se haga al menor costo, ni incentiva tanto la innovación. Un impuesto no nos asegura la cantidad de CO2 emitido, pero nos asegura que se hará de manera más eficiente e incentiva la innovación.
    Y esta es la razón por la que aparecen alternativas como el carbon-taxing y el carbon-trading. La más conveniente va a depender de diversos factores, y los objetivos perseguidos….. Pero un impuesto a la emisión del carbono jamás debiera considerarse una aberración!

  9. 29/02/12 a las 18:41 | #9

    Partamos por un tema menor: Es verdad que US$ 1.200 millones es mucha plata y que no es claro que la exigencia del 20% de ERNC sea beneficiosa para el país, pero sostener que sólo se benefician los exportadores de equipos es sin duda errado: la energía renovable, carente de emisiones, es un producto de mejor calidad que la termoeléctrica (en un sentido de bien final; para la operación del sistema la predecible termoeléctrica es preferible, pero la seguridad del sistema es sólo un medio para un fin). Hay veces en la vida que uno opta por pagar más para obtener mejor calidad. ¿Es este el caso? Discutible, por supuesto, pero no puede soslayarse esa diferencia.

    Pero vamos al hueso: el escepticismo. Dudar de la existencia del cambio climático y de su origen antropogénico es retrotraernos a la década de los 90′. Esa discusión ya está superada: el cambio climático es esencialmente antropogénico. No he visto las fuentes que cita en su artículo, pero no debemos perder de vista que el consenso no es lo mismo que la unanimidad. Aún se encuentra gente que duda de la teoría de la evolución y que escribe y fundamenta dicha posición, pero no por eso ésta deja de ser un precepto científico aceptado hace rato. Citar fuentes aisladas nubla la discusión, porque siempre será posible encontrar “outliers” que argumenten en la dirección que uno busca. La comunidad científica hace rato que se organizó en una institución que se llama IPCC, al alero de la ONU, y ganó el Nobel de la Paz afirmando con firmeza en su Cuarto Informe que hay “más de un 90% de probabilidad que el aumento de las temperaturas producto de los GEI se deba a la acción humana”. Este informe contó con la participación de 600 autores de 40 países, 620 revisores expertos y representantes de 113 gobiernos. ¿Por qué, si contamos con reportes de esa calidad, vamos a optar por creerle a un actor secundario?. Sería interesante que incluyera las referencias que cita en los comentarios, para poder sopesar el grado de respaldo y representatividad de las mismas.

    Por último, la idea de que “El mundo vegetal vive gracias al CO2, de manera que tan contaminante no puede ser” es un error conceptual de muy grueso calibre. Los componentes químicos no son “buenos en sí” ni “malos en sí”: lo son en función de su concentración. Así como medio gramo de sal permite aliñar la ensalada pero 220 gramos es suficiente para matar a un ser humano, 260 ppm de CO2 permite un mundo con osos polares y Bangladesh sobre el nivel del mar, mientras que uno con 450 ppm no. Podríamos decir que “ciertas bacterias viven del metano, un elemento natural, así que no puede ser tan malo”, pero en la dosis adecuada también nos produce la muerte. Desvincular el concepto de “concentración” del concepto de “contaminación” es tan absurdo como proponer políticas energéticas sin tomar en consideración los precios de cada tecnología, aquella práctica tan frecuente de muchos opositores al desarrollo eléctrico actual.

  10. Renato Valdivia
    29/02/12 a las 10:54 | #10

    Estimado Andrés

    Coincido con su posición que no se debe aspirar a simplemente subsidiar la importación de equipo – paneles solares, turbinas eólicas – para generar ERNC. Se debe diseñar una estrategia de desarrollo transversal de desarrollo país dentro de la que ésta se enmarque.

    Sin embargo, el argumento del costo a estas alturas es poco sostenible. Conozco el estudio al que hace alusión. El problema es que se basa en supuestos de mercado que pocas veces se cumple, ni en el mercado eléctrico, ni en el retail ni en las farmacias. Si el SIC fuera un mercado eficiente – competitivo, sin distorsión de precios ni poder de mercado, sin barreras de entrada, sin asimetrías de información, etc. – el costo marginal debería promediar el costo de desarrollo de la tecnología de desarrollo – el carbón – que a los precios actuales del combustible, se ubica en 85 USD/MWh.

    Resulta que en los últimos cinco años, el Costo Marginal en el SIC – más precisamente, en el nudo de Quillota – ha promediado 162 USD/MWh. Ésto es sólo energía, además los consumidores tenemos que pagar potencia. Cinco años está bien lejos de ser una “coyuntura”. A 162 USD/MWh, nuestras cuentas de hecho habrían bajado con aporte solar, y habrían bajado más aún con cada parque eólico que se hubiera construido.

    Respecto de lo que plantea en relación al cambio climático, no quiero entrar a discutir la posición escéptica al respecto. Pero sí el plan de acción que propone. Dado que no tenemos certeza absoluta que exista una correlación entre las emisiones de CO2 antropogénicas y un aumento en las temperaturas del planeta que tendrían consecuencias catastróficas – respecto de las consecuencias catastróficas no existen dos opiniones, sólo respecto de su origen antropogénico – usted plantea la inacción.

    Eso va incluso en contra de las prácticas adoptadas por la misma industria. Le recuerdo que en el último Estudio de Transmisión Troncal, se adoptó el criterio “de mínimo costo de arrepentimiento”. O sea, no se planifica en función de las inversiones más económicas, sino en función del plan de inversión que, si nos llegamos a equivocar, tenga el menor costo de cambiar de rumbo. ¿Cuál será el costo si se llegan a equivocar los que niegan influencia antropogénica en el calentamiento global?

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