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Políticas energéticas recomendables para el desarrollo del país

libertad y desarrolloSeptimo y ultimo post de la serie ¿Hacia dónde Queremos (Podemos) Ir?

Los argumentos antes expuestos permiten realizar algunas recomendaciones de política energética que estimamos irían en la dirección correcta.

En primer lugar, resulta muy necesario agilizar el régimen de aprobación o rechazo de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) y el otorgamiento de concesiones, servidumbres y permisos de parte de órganos del Estado, ya que ello es lo que está frenando el desarrollo de proyectos hidroeléctricos relevantes, así como de proyectos térmicos. En particular, dado su importancia como volumen, y la necesidad de saber a qué atenerse, resulta sumamente necesario pronunciarse en un período corto sobre el futuro del proyecto Aysén.

Segundo, resultaría conveniente retrasar el compromiso de elevar a 20% la participación de las ERNC en la matriz, meta que el Proyecto de Ley ingresado recientemente al Congreso pretende forzar. Esto, por cuanto introduce distorsiones que amenazan los criterios de inversión futura y restan competitividad al sistema energético nacional, afectando a los consumidores y las actividades productivas. En el fondo esta obligación viene a configurar, indirectamente, un subsidio a la generación de ERNC a través de la obligación de compra de este tipo de energía. Con ello, solo se genera un mayor costo, el cual asumirán todos los consumidores.

Porcentaje exigido de generación de electricidad mediante ERNC

Porcentaje exigido de generación de electricidad mediante ERNC

Cabe además señalar que este compromiso está en el rango más alto en comparación a otros países, como por ejemplo Reino Unido que se ha impuesto una meta de 15% de energía renovable en su matriz. En la actualidad, casos como España y Alemania, considerados habitualmente como ejemplo de intensidad en materia de ERNC, presentan una participación de este tipo de tecnologías en su matriz que no es mayor a 12% y 8%, respectivamente. En el extremo, se encuentra Islandia, que por su particular condición volcánica ha podido desarrollar explosivamente la geotermia, llegando a representar un 24% de su matriz energética. Por último, países como EE.UU. y la OECD no superan un 2% de participación de las ERNC en sus respetivas matrices.

Generación eléctrica en el mundo, diciembre 2009. Fuente: OCDE, a diciembre de 2009.

Generación eléctrica en el mundo, diciembre 2009. Fuente: OCDE, a diciembre de 2009.

Lo anterior no significa que no se pueda alentar el desarrollo de las ERNC por otras vías, ampliando su mercado, transparencia y transabilidad, y facilitando su conexión a los sistemas eléctricos. En este sentido, sería recomendable permitir que los grandes consumidores puedan cumplir con el compromiso de ERNC (no solo los generadores), ya sea comprando el atributo a terceros o generando sus propios proyectos, aun cuando éstos no estén conectados a la red. Además, se debiera permitir que el atributo sea transable, aumentando el monto de transacciones y su liquidez. Las falencias actuales derivan del hecho de que hay pocos compradores (cuatro relevantes), el balance de cumplimiento se verifica solo una vez al año y se imponen restricciones a las ERNC según su nivel de conexión, puesto que no se acepta la autoproducción de ERNC como calificada para cumplir la obligación. Resolviendo esto, se podría aumentar la transabilidad y liquidez del mercado del atributo de ERNC. Por último, se debiera facilitar la accesibilidad al sistema de transmisión (acelerar permisos, derechos de paso y concesiones) y revisar el uso de suelos para facilitar la localización de proyectos de ERNC.

Tercero, sería deseable evaluar una definición más amplia de ERNC. Chile genera bastante más energía renovable de lo que se percibe en la opinión pública y su potencial es importante. Esto, ciertamente, incluye no solo las ERNC definidas en la ley, sino que también centrales hidroeléctricas de pasada 20 que arbitrariamente quedan fuera de dicha definición. Centrales que a nivel mundial comercializan bonos de carbono no son considerados en nuestra ley como energía renovable (no convencional) e incluso las obliga a comprar atributos de ERNC. De acuerdo al World Commission on Dams (WCD), una central hidroeléctrica de pasada califica para certificar bonos de carbono si cumple los siguientes requisitos: (i) capacidad de regulación no mayor a 3 millones de metros cúbicos; y (ii) muro de altura menor a 15 metros. En Chile, en cambio, la ley coloca arbitrariamente un límite de 20MW a las centrales de pasada consideradas ERNC, lo que no solo parece restrictivo comparado con los estándares internacionales, como el WCD y el Mecanismo de Desarrollo Limpio, sino que además genera incentivos perversos que tienden a privilegiar centrales de menor tamaño, con el fin de aprovechar los beneficios de la ley 21 , desaprovechando así el potencial real del país en generación hídrica. En igual sentido, parece razonable considerar también otros tipos de generación eléctrica en la definición de ERNC, como es el caso de la cogeneración (uso de calor residual de los procesos industriales o quema de biomasa en plantas térmicas convencionales).

Cuarto, avanzar en el estudio de un plan nuclear, tal como se ha comprometido recientemente el gobierno. De acuerdo a los pronósticos de la Agencia Internacional de Energía, la posibilidad de descarbonizar al sector eléctrico, en orden a reducir las emisiones, implica aumentar en forma radical los porcentajes de energía renovable y nuclear. Por tanto, la generación nuclear debiera considerarse seriamente, puesto que alcanza precios competitivos y además no emite gases contaminantes, ni gases de efecto invernadero. Además, las plantas nucleares modernas siguen estrictas regulaciones de seguridad (lo que, ciertamente, obliga a un continuo entrenamiento del personal que las opera). El tema de la disposición de desechos nucleares también es manejable, dado que se almacenan en sitios geológicos profundos y, eventualmente, podrán ser utilizados en el futuro para producir más electricidad. En síntesis, no puede quedar fuera del desarrollo energético del país la generación de energía nuclear, pues es limpia, segura y permitirá contar con la energía necesaria para satisfacer la demanda en el mediano y largo plazo. En efecto, el mayor precio de la generación termoeléctrica y el gradual agotamiento de las fuentes hidrológicas hacen necesario considerar seriamente la energía nuclear. Por ende, se debe estudiar desde ya el tema regulatorio e institucional que se necesita para poder tener energía nuclear hacia el año 2025.

Quinto, se debe generar capacidad interna para medir y reducir la huella de carbono, puesto que su medición y divulgación puede tener consecuencias económicas favorables para el país. De hecho, dado que hay un creciente interés mundial por conocer las emisiones de gases de efecto invernadero de los procesos de elaboración y vida útil de los distintos productos de consumo, vale la pena avanzar en difundir conocimientos y buenas prácticas en materia de certificación de la huella de carbono de los productos. De este modo, las empresas lo irán internalizando en pro de sus procesos de comercialización. Paralelamente, se debiera ir definiendo la estrategia país para abordar, frente al resto del mundo, el tema emisión de GEI.

Sexto, continuar difundiendo información y promoviendo la eficiencia energética a nivel públicos y privado, ya que este mecanismo es uno de los más eficaces y eficientes para reducir la emisión de GEI.

Conclusiones

La política energética debe intentar abordar una serie de objetivos. Estos han sido explicitados por la autoridad, tanto en el pasado como en el presente, e incluyen materias relativas a la seguridad (reducir dependencia de importaciones y reducir el riesgo de interrupciones de suministro nacional), objetivos de carácter económico y social (reducir costos, mejorar la eficiencia energética y asegurar acceso universal) y metas medioambiental (reducir efecto sobre el cambio climático global y proteger los ecosistemas locales). En no pocas ocasiones estos objetivos son contradictorios entre sí, lo que obliga a diseñar políticas que, con el debido cuidado medioambiental, no perjudiquen el desarrollo económico que el país tanto necesita. En este sentido, cabe recalcar que, dada la relevancia del suministro energético para el desarrollo del país, se requiere de una estrategia energética que asegure a largo plazo la disponibilidad suficiente de suministro eléctrico, a un costo que nos permita elevar nuestra competitividad.

Es importante, además, tomar las decisiones a tiempo para evitar que en el futuro hayan restricciones de suministro que afecten la capacidad de desarrollo del país. Actualmente, la situación energética en Chile está relativamente resuelta de aquí al 2015 con los proyectos en ejecución, pero la ausencia de inicio de nuevos proyectos hace prever que el panorama podría complicarse más allá de dicha fecha. La preocupación por temas ambientales y por el uso del territorio es sin duda necesaria, pero mal manejados podrían hacer cada vez más difícil desarrollar proyectos energéticos, lo que puede causar una situación de estrechez en el futuro. Esto es aún más grave cuando se toman en consideración los plazos para la puesta en marcha de cualquier proyecto de generación. En consecuencia, es importante evitar la oposición intransigente que surge de algunos grupos de presión que solo tienden a retrasar el necesario avance que requiere el país en materia energética.

Tiempo estimado para la puesta en marcha de proyectos de generación  eléctrica. Fuente: Elaboración propia

Tiempo estimado para la puesta en marcha de proyectos de generación eléctrica. Fuente: Elaboración propia

Hoy las principales trabas son los permisos ambientales, la oposición de minorías étnicas y la dificultad de obtener concesiones y servidumbres, entre otros. Eso hace que haya muchos proyectos en carpeta, pero su ejecución puede verse peligrosamente amenazada, con el consecuente perjuicio para el desarrollo del país.

Notas

20 Una central hidroeléctrica de pasada es aquella en la cual no existe una acumulación apreciable de agua “corriente arriba” de las turbinas. Son proyectos amigables con el medio ambiente que mantiene el
caudal ecológico de los ríos.
21 Para apoyar al desarrollo de las energías no convencionales la Ley N° 19.940 (ley corta I) definió exenciones totales o parciales de peajes por uso del sistema de transmisión de alta tensión. Es así como las centrales cuya capacidad instalada es menor que 9 MW están totalmente eximidas del pago de peaje y aquellas que tengan un tamaño entre 9 y 20 MW, de forma parcial y decreciente con su potencia, es decir, exención nula al llegar a 20 MW.
La Ley N° 20.018 (ley corta II) consideró una ayuda adicional, que consistió en que se reservará un 5% de la demanda licitada por las distribuidoras para clientes regulados, para ser abastecidos por ERNC al precio que resulte de la licitación respectiva. La Comisión Nacional de Energía en enero 2006, a través del DS N° 244, establece una normativa especial para todos aquellos medios de generación no convencional y pequeños medios de generación. Esta normativa permite que las centrales de menos de 9 MW puedan vender directamente su energía en el sistema al costo marginal horario, o bien, si así lo desearan, a un precio estabilizado correspondiente al precio de nudo, fijado en los decretos tarifarios. Por su parte, la LeyN° 20.257 obliga a todas las empresas eléctricas SIC y del SING que retiran de sistemas con más de 200 MW de capacidad instalada a suministrar el 5% de sus ventas anuales de electricidad con energías no convencionales a partir de 2010, para llegar a 10% en 2024 (entre el 2010 y 2014 la obligación será de 5%. Desde 2015 aumentará anualmente en 0,5 puntos porcentuales hasta alcanzar la meta de 10% recién en el 2024). La ley contempla el pago de una multa a quienes no acrediten dar cumplimiento a la norma: 0,4 UTM por cada MWh de déficit respecto de su obligación. Si dentro de los 3 años incumple, el cargo ascenderá a 0,6 UTM. Finalmente, se encuentran diversos programas de la CORFO y CONICYT, que otorgan subsidios directos para promover la investigación y desarrollo de las ERNC.

Susana Jiménez es Ingeniero Comercial y Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster en Humanidades, Universidad del Desarrollo. Actualmente es investigadora del Programa Económico de Libertad y Desarrollo.

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