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Política Energética: ¿Hacia dónde Queremos (Podemos) Ir?. Nuestra matriz energética

libertad y desarrollo

Segundo post de la serie ¿Hacia dónde Queremos (Podemos) Ir?

A diciembre del año 2009, la generación bruta de energía eléctrica destinada a servicio público alcanzó algo más de 57.000 GWh (99,3% corresponde al SIC y SING). La mayor generación provino de fuentes hídricas (43%), seguida por la generación a carbón (27%) y petróleo (18%). El gas natural tuvo una participación algo menor (9%), mientras que los recursos renovables no convencionales no contribuyeron más que un 3% de la generación (eólico y biomasa). Conviene destacar que el 18% de generación a petróleo será sustituido a partir de fines del próximo año por generación a carbón, principalmente, y también por gas natural.

Generación eléctrica en Chile, año 2009 (GWh y % del total). Fuente: CNE.

Generación eléctrica en Chile, año 2009 (GWh y % del total). Fuente: CNE.

Diversos analistas han estimado que para ser un país desarrollado necesitaremos duplicar la producción y consumo de electricidad en los próximos 14 años, lo que obliga a asegurar un suministro suficiente de energía para evitar que éste se convierta en una traba al desarrollo social y económico del país. De acuerdo a lo anterior, se estima que la generación eléctrica debiera elevarse a un ritmo en torno a 5% – 6% anual durante la próxima década. La eficiencia energética3 podría eventualmente jugar un rol importante en términos de ahorrar requerimientos futuros, pero jamás será lo suficiente como para evitar que el país demande más energía en el tiempo. En consecuencia, no sería responsable suponer que la tasa de crecimiento requerida de generación eléctrica pudiera ser menor a 5% anual, sin correr el riesgo de que se convierta en el mediano plazo en un cuello de botella para el desarrollo del país.

Generación eléctrica bruta necesaria (GWh). Fuente: Datos históricos: CNE. Proyecciones: elaboración propia.

Generación eléctrica bruta necesaria (GWh). Fuente: Datos históricos: CNE. Proyecciones: elaboración propia.

No cabe duda, entonces, que la generación de energía eléctrica requerida será mayor en los próximos años, pero surge la interrogante acerca de cuál será la composición de la misma. Esto dice relación fundamentalmente con los costos de desarrollo de las distintas tecnologías de generación y la forma en que compiten en el mercado eléctrico, pero también con algunas variables sobre las cuales se puede actuar, relacionadas con los grados de diversificación e independencia deseables en la matriz, así como el cuidado del medio ambiente y la reducción del crecimiento de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). En términos de la composición de la matriz, durante los últimos años se ha observado una evolución; la hidroelectricidad ha estado fuertemente presente producto de las condiciones naturales del país, si bien ello ha introducido un grado de riesgo ante la variabilidad hidrológica interanual. A partir de 1998 y hasta 2004 el gas natural sustituyó, como tecnología de desarrollo, proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos a carbón, llegando a representar 40% de la matriz de producción de energía eléctrica. Tras el corte de los envíos de gas natural provenientes de Argentina la situación comenzó a revertirse, sustituyéndose inicialmente todo el gas argentino por petróleo diesel y luego este último combustible por generación con GNL, nuevas centrales a carbón e hidroeléctricas que se han ido instalado progresivamente en el país, más alguna capacidad en energías renovables no convencionales (minihidro, biomasa y eólica principalmente).

Cabe destacar que Chile es un país donde la participación de las energías renovables ha sido, y seguirá siendo, mucho mayor que en los países desarrollados y en muchas partes del resto del mundo, por la alta presencia de hidroelectricidad y la biomasa.

Fuentes de energía eléctrica, 1996-2009. Fuente: CNE

Fuentes de energía eléctrica, 1996-2009. Fuente: CNE

Con posterioridad a la puesta en servicio de las centrales a carbón actualmente en construcción, lo que ocurrirá entre el 2011 y el 2012, se vislumbra un desarrollo hidroeléctrico importante, acompañado de un mayor uso de GNL en centrales de ciclo combinado que anteriormente operaban con gas argentino, y también una penetración creciente de las ERNC. La eficiencia energética debiera contribuir a moderar la evolución del consumo, existiendo cálculos que estiman que podría representar cerca del 20% de los requerimientos adicionales (CNE 2008). Estos cálculos, en todo caso, parecen un tanto optimistas, dado que tienden a tomar como referente los logros esperados en países desarrollados donde el consumo per cápita es varias veces mayor que el de Chile.

En cuanto a la composición de la matriz de energía primaria de Chile, se espera un aumento de la diversidad de las fuentes, pese a que el carbón y el gas natural a partir de GNL mantendrán un rol importante. Esto no es distinto de lo que se espera en el resto del mundo, producto de las ventajas económicas que posee el carbón y la mayor diversidad de orígenes y proveedores que presenta respecto de otros combustibles, así como la mayor disponibilidad de GNL. En efecto, el balance energético mundial seguirá fuertemente concentrado en las fuentes convencionales, especialmente petróleo (para el transporte), carbón e hidroelectricidad (para electricidad) y gas (para calefacción y electricidad), sin perjuicio que, cada vez más países irán desarrollando políticas e incentivos para estimular las energías renovables.

En relación a estas últimas – las energías renovables no convencionales – se ha observado un creciente apoyo de la opinión pública y de los gobiernos de muchos países respecto del futuro desarrollo de las mismas. Sin embargo, aún con todas las bondades a que se les asocia – son una fuente de energía limpia que no emite gases de efecto invernadero (GEI), permiten diversificar la matriz energética y reducen la dependencia de fuente externas –técnicamente y también por los mayores costos de algunas de estas formas de energía, se considera que no podrán sostener por sí solas el desarrollo energético. Esto explica que en ningún país se haya planteado realmente esta alternativa como la opción central de desarrollo base de su matriz energética. En particular, la propia Agencia Internacional de Energía (AIE) estimó que hacia el 2050, en el escenario business as usual, el 47% de la energía mundial se generará mediante centrales termoeléctricas basadas en carbón y un 28% con gas natural. La energía hidroeléctrica y la nuclear continuarían creciendo en términos absolutos, aunque su participación porcentual se reduciría a 9% y 7%, respectivamente. Las energías renovables no convencionales, en tanto, no representarían más que un 6% a nivel global.

Vale decir, salvo que se fuercen los cambios en otra dirección, las fuentes convencionales seguirán liderando la producción de energía en el mundo.

Generación de electricidad en el mundo por fuente, año 2050. Fuente: Agencia Internacional de Energía.

Generación de electricidad en el mundo por fuente, año 2050. Fuente: Agencia Internacional de Energía.

La razón del bajo desarrollo esperado de la generación eléctrica sobre la base de ERNC en el mundo es su dificultad para competir con las formas convencionales de energía, puesto que involucran costos más elevados, una mayor inestabilidad en la generación (intermitencia) y un bajo factor de planta. Ciertamente, la posibilidad de incorporar en los mercados de energía el costo de emisión de GEI mejorará su competitividad en el mediano y largo plazo.

En Chile, la posibilidad que las ERNC se desarrollen masivamente en esta década es baja. Las minihidro constituyen un aporte interesante, así como la biomasa y algunos proyectos geotérmicos. La energía eólica, por su parte, está cerca de tener costos competitivos, pero su producción es esporádica y su factor de planta del orden de 25% obliga a mantener centrales de respaldo que operan con combustibles fósiles o apoyarse en la existencia de embalses hidroeléctricos que pueden acumular la energía producida. En general, la escala de los proyectos de ERNC es relativamente reducida, lo que limita su velocidad de desarrollo, y posiblemente la potencia total instalada en estas tres tecnologías no represente más de un 8% a 9% de la producción total de electricidad en Chile hacia el año 2020. La idea de que podamos ser un país con un alto desarrollo en términos de energía solar y mareomotriz por nuestras condiciones geográficas no parece ser más que una utopía. En particular, la energía derivada de las mareas se ha desarrollado a nivel puntual tan solo en dos partes del mundo (Francia y Rusia) y esa experiencia no ha sido replicada ni en esos ni en otros países en los últimos 50 años. Por su parte, la energía solar es sustancialmente más cara que las demás alternativas, su funcionamiento es esporádico y la inversión requerida, importante. Es probable, entonces, que entre las ERNC predomine la energía basada en centrales minihidro, puesto que tienen un mayor factor de planta y menores costos de producción, así como en biomasa y geotermia, junto a un cierto desarrollo de centrales eólicas.

Costos medios de alternativas de generación eléctrica. Considera tamaños estándar de plantas y costo promedio estimado en este tipo de  proyectos. Fuente: Estimación propia.

Costos medios de alternativas de generación eléctrica. Considera tamaños estándar de plantas y costo promedio estimado en este tipo de proyectos. Fuente: Estimación propia.

En síntesis, previendo que la importancia relativa de la ERNC en la matriz energética será menor, resulta evidente que las alternativas sobre la base de generación convencional seguirán siendo preponderantes en el futuro del país. Es así como resulta muy probable que la matriz energética del año 2020 esté conformada mayoritariamente por energía hidroeléctrica (45% aproximadamente) dada la abundancia y economía de este recurso en el país, mientras que las no convencionales alcanzarían un poco menos de 10% hacia el año 2020. El resto de la generación eléctrica la constituirían las termoeléctricas (45% aproximadamente), principalmente a carbón, por ser éste un insumo de alta disponibilidad a nivel internacional, con múltiples alternativas de provisión, y cierta participación de gas natural (GN).

Proyección de generación eléctrica por tipo (SIC+SING). Fuente: Synex.

Proyección de generación eléctrica por tipo (SIC+SING). Fuente: Synex.

Es importante señalar que, con estas proyecciones, se conformaría una matriz muy limpia, puesto que tendría una componente importante de energía renovable. La energía hidroeléctrica, que tanta oposición ha enfrentado en los últimos años, constituye de hecho una fuente de energía renovable no contaminante. La distinción entre minihidro (instalaciones hidráulicas con potencia de hasta 20MW) versus hidroeléctrica convencional- siendo solo la primera considerada ERNC – es completamente arbitraria. En consecuencia, es importante reconocer que la producción de energía eléctrica chilena es bastante limpia y altamente concentrada en energías renovables (46% de la matriz, de acuerdo a datos del 2008 y 2009), sobre todo cuando se le compara con el resto del mundo (33% según la AIE para el año 2008).

No es posible terminar este breve recuento de lo que es y será la matriz energética chilena sin antes referirnos a algunos aspectos exitosos de la política energética chilena, que han permitido el desarrollo logrado a la fecha. En particular, resulta destacable la estrategia desarrollada conforme a neutralidad tecnológica en generación, que ha sido un factor de éxito para alcanzar una matriz diversificada y de alta confiabilidad. En relación a este aspecto, el rol del Estado se ha limitado a la determinación de normas de mercado que generen incentivos para el desarrollo privado de proyectos de generación, lo que ha derivado en un favorable desarrollo del sector. Ciertamente, la crisis del gas argentino nos dejó una lección, en términos de no hacer depender excesivamente nuestro suministro de un solo proveedor, tema que se analizará más adelante [post futuro]. En este sentido, la neutralidad tecnológica debe ir acompañada de criterios de seguridad energética, los que en su tiempo estuvieron ausentes, pero que en el presente se manifiestan, por ejemplo, en la creación de dos terminales de GNL. Igualmente importante de destacar ha sido la política de precios seguida, que ha permitido que el sistema opere al menor costo posible y provea señales eficientes a los consumidores. Ello ha fomentado la eficiente asignación de recursos y permitido que el mercado sea suficientemente flexible para reaccionar ante los shocks del mercado, incluso en los escenarios más adversos.

3 La eficiencia energética se define como la disminución del consumo energético manteniendo los mismos beneficios, tanto en términos de calidad de vida como de producción.

Susana Jiménez es Ingeniero Comercial y Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster en Humanidades, Universidad del Desarrollo. Actualmente es investigadora del Programa Económico de Libertad y Desarrollo.

Categories: Política Energética
  1. Juan Pablo
    01/07/12 a las 19:43 | #1

    y que sucede con la eneergía de Tesla?

  2. Boris Vargas
    06/11/11 a las 08:11 | #2

    Concuerdo con que la generación de los próximos 10 años esta en manos del carbon , la tecnología de descontaminación hoy es profunda y ayuda ostensiblemente a la craación de gases efecto invernadero.
    Me gustaría poner un debate en publico : la interconexión SIC-SING y los efectos en la huella de carbono que se producirá en la industria….!!

  3. carlos
    04/02/11 a las 19:16 | #3

    Existen dos factores incorporados en la estimación: uno tiene que ver con los costos de operación que son propios de cada tecnología, representando el costo de operación de la planta (costos combustibles y costos no combustibles); el otro factor tiene que ver con la recuperación de la inversión (td 10% y la duración del proyecto 25 a 30 años). de esta forma obtienes la anualidad, osea el pago anual, tal como si fuera un credito bancario. Ese valor resulante lo divides por la cantidad de horas del año (8760), luego el resultado lo divides por el factor de planta, a modo de representar en el valor las horas reales de operacion. Finalmente sumas ambos costos (inversion y c.operacional) para obtener el costo medio.

  4. Renato Valdivia
    03/02/11 a las 19:18 | #4

    Alexis, nosotros tenemos una estimación propia de los costos de desarrollo de diferentes tecnologías, mira el artículo “La era de las termoeléctricas”.

  5. carlos
    03/02/11 a las 18:43 | #5

    Los costos medios tiene relación con los costos de operación y los costos de inversión de la tecnología en cuestión

  6. Alexis Orellana
    24/01/11 a las 17:17 | #6

    Susana, sólo una duda con respecto al gráfico de costos medios de generación. ¿Cuáles son las fuentes para estimar estos valores?

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