image description

Inicio > Eficiencia energética > Los beneficios de los MEPS I

Los beneficios de los MEPS I

eficiencia_energetica
Primer artículo de la serie MEPS para Chile

Los beneficios de intervenir el mercado

Los estándares mínimos de desempeño energético (en adelante EMDE, aunque son conocidos internacionalmente como MEPS por su sigla en inglés) son una de las principales medidas para reducir el consumo prescindible de energía. Gracias al avance tecnológico, hoy contamos con mecanismos cada vez más eficientes para desempeñar una tarea determinada. Sin embargo dichas tecnologías conviven aún con aquellas más antiguas e ineficientes. Ello se debe, entre varias otras, a las siguientes razones:

  • El consumo energético de los artefactos no suele ser una de los factores preponderantes en la decisión de compra de la mayoría de los consumidores. En gran medida, ello se explica por la tradicional complejidad y baja visibilidad de la información asociada al consumo energético. ¿Cuántos ciudadanos de nuestra larga faja de tierra comprenden el significado de “un kwh”? Esto ha comenzado a ser subsanado con el programa de etiquetado puesto en marcha por el gobierno anterior, hoy vigente para refrigeradores y luminarias.

  • Dada la baja importancia que históricamente los consumidores han asignado al consumo energético y la nula regulación existente respecto a su eficiencia, los fabricantes tienen pocos incentivos para desarrollar y comercializar aparatos más eficientes. En ciertos casos, inversiones que resultan mínimas en relación al costo total de los aparatos y que se rentabilizan en periodos de operación brevísimos pueden ser implementadas por los fabricantes. No obstante, mientras no sea un factor de decisión en la compra por parte de los consumidores, los fabricantes tienen pocos incentivos para ponerlas en práctica.

  • Hay una subvaloración objetiva de la ciudadanía por el impacto que el ahorro energético tiene sobre el medio ambiente. Ello se refleja en la disociación entre la disposición a pagar de los ciudadanos por preservar el medioambiente y sus hábitos de consumo energético. Dicha disociación se explican en gran medida por falta de información y por la complejidad de la cadena eléctrica, que comienza en una lejana central de generación perdida en la cordillera del Maule y termina en el enchufe de un hogar. Es real que el ahorro agregado de los miembros de la sociedad puede evitar impactos indeseados sobre los ecosistemas, pero es improbable que esta intrincada relación causa-efecto sea ponderada por los ciudadanos en sus hábitos cotidianos. Si estos compartimentos no estuviesen tan separados, mas ciudadanos manifestarían su responsabilidad social seleccionando cuidadosamente refrigeradores eficientes en lugar de (sólo) despotricando contra las autoridades ambiental mediante todos los medios electrónicos disponibles cuando ésta aprueba centrales termoeléctricas próximas a pingüinos de humboldt.

En síntesis, la información poco fluida y la carencia de incentivos correctos han impedido un reemplazo más rápido de los aparatos ineficientes por parte de las tecnologías más limpias.

Los beneficios de los EMDE

  • Los EMDE pueden ser diseñados de manera de constituir un ahorro neto en valor presente -en términos estrictamente privados, sin inclusión de externalidades sociales- para los consumidores finales. Es decir, es posible concebir esquemas en que la situación sin proyecto implica gastos mayores para los ciudadanos que la situación con proyecto, para cualquier tasa de interés razonable. Se podría argumentar que si así fuese, los ciudadanos por su propia iniciativa adoptarían el camino de la eficiencia y las regulaciones serían innecesarias. Sin embargo, esto con demasiada frecuencia no ocurre debido a la complejidad y falta de disponibilidad de la información antes mencionada.

  • Los EMDE permiten evitar la construcción de nuevas centrales de generación y líneas de transmisión, con el consiguiente beneficio ambiental neto.

  • Para una matriz energética dada, los EMDE permiten aumentar la seguridad de abastecimiento eléctrico.

Experiencia internacional

La racionalidad ambiental y económica de los EMDE ha llevado a muchos países a implementarlos, la gran mayoría de ellos cuando los costos internacionales de la energía eran mucho menores a los actuales.

En la siguiente tabla se listan algunos de los EMDE eléctricos que estaban vigentes a septiembre de 2004 (un poco viejo ya, pero no es trivial actualizar esto):

meps_mundo

Los últimos años, se ha desarrollado en Chile un programa de etiquetado de lámparas y refrigeradores. Sin embargo, esta información es meramente indicativa e incapaz de incidir con la fuerza suficiente para lograr los volúmenes de ahorro que permite un esquema de EMDE.

¿Con qué comenzar? Simple:  Luminarias, refrigeradores y congeladores

El estudio “Selección de Artefactos Eléctricos Prioritarios para la Implementación de un Programa de Etiquetado de Eficiencia Energética” realizado el año 2003 por encargo de la Comisión Nacional de Energía, concluyó que los refrigeradores y congeladores lideraban en ese entonces la lista de artefactos eléctricos susceptibles de someterse a un programa de eficiencia energética. Predecible resultado: el refrigerador da cuenta de cerca del 32% del consumo eléctrico de una familia tipo (2005).  En dicho estudio, sin embargo, no se incluyeron las luminarias.

El estudio “Simulación Operacional de un Programa de Etiquetado de Eficiencia Energética para Artefactos Eléctricos” (2005), también desarrollado por la Comisión Nacional de Energía, sí incluyó las luminarias en el análisis. Este trabajo concluyó que las luminarias presentan el mayor potencial de ahorro de un modo costo-efectivo entre los artefactos seleccionados. Nuevamente, poca sorpresa en el hallazgo: las luminarias dan cuenta de cerca del 27% del consumo residencial.

Consumo eléctrico residencial en Chile 2005. Elaboración propia en base a cifras de la CNE (2005)

Consumo eléctrico residencial en Chile 2005. Elaboración propia en base a cifras de la CNE (2005)

A la luz de las conclusiones de estos trabajos previos, el Programa País de Eficiencia Energética escogió refrigeradores, congeladores y luminarias para iniciar un programa de etiquetado, orientado a informar a la población del consumo de dichos artefactos y de este modo incidir en su decisión de compra. Para llevar adelante dicho programa, el Instituto Nacional de Normalización, en conjunto con fabricantes, académicos, expertos y autoridades del sector eléctrico, estableció normas rigurosas y estandarizadas para medir la eficiencia energética de estos artefactos, armonizadas con los criterios internacionales.

Los artefactos seleccionados no sólo lideran las posibilidades de ahorro, sino que además muestran un diálogo previo de los actores involucrados y métodos bien establecidos para determinar su eficiencia energética real.

En un futuro no muy lejano no se pierda el apasionante: ¿En que esta Chile con el tema de los MEPS?, con revelaciones de un insider.

Por Joaquín Barañao, Ingeniero Civil y Editor de Central Energía

* Este texto ha sido adaptado de la mocion del proyecto de ley, originalmente redactado por el autor.