image description

Inicio > Mercado eléctrico > Escenarios Energéticos 2030: Un debate más necesario que nunca

Escenarios Energéticos 2030: Un debate más necesario que nunca

Escenarios EnergeticosResistencia a la termoeléctrica Barrancones. Pocas veces antes el tema ambiental había logrado movilizar a tantos chilenos y con tanta insistencia. ¿Fue un caso muy particular o refleja esto una actitud más bien generalizada de la ciudadanía frente al tema energético? Otros proyectos también enfrentan el rechazo de los ciudadanos, y no sólo los proyectos emblemáticos como son Hidroaysén o la central hidroeléctrica del valle del Maipo. ¿Qué es lo que realmente quiere la ciudadanía en el tema energético? No nos podemos cerrar a todas las opciones ya que aún si se hiciese un gran esfuerzo en fomentar una mayor eficiencia energética en sus distintos ámbitos, necesitaríamos crecer igual en nuestras instalaciones de plantas eléctricas en unos 15.000 MW en los siguientes 20 años.

Frente a la necesidad de abrir un debate público serio sobre los paradigmas y desafíos que enfrenta el sector energético-eléctrico del país y teniendo como horizonte la construcción de una visión energética consensuada y de largo plazo, la alianza de instituciones conformada por Empresas Eléctricas AG, Fundación AVINA, Fundación Futuro Latinoamericano, Fundación Chile y Universidad Alberto Hurtado, lanzó durante 2009 la iniciativa “Plataforma Escenarios Energéticos Chile-2030”. Junto a cinco actores representantes de distintas visiones de la sociedad chilena, así como un Comité Técnico que fue integrado entre otros por la Universidad de Chile y la Universidad Católica, avanzaron en la construcción y discusión de escenarios de generación eléctrica al año 2030.

Por sobre todo esta iniciativa destaca la importancia de iniciar procesos de discusión y diálogo social en este tema, basados en fundamentos técnicos, y que sean transparentes e inclusive. La iniciativa releva el valor de un proceso convocante, en igualdad de condiciones, transparente, inclusivo y basado en consensos mínimos, como requerimientos básicos para un diálogo multisectorial en la construcción de políticas públicas.

Entre los resultados clave destaca: 1. Que ninguna tecnología per se es superior a las otras respecto de las variables económicas, ambientales y sociales evaluadas en el ejercicio. Ello implica, para los efectos de la política energética, la necesidad de evaluar las tecnologías en un contexto realista de demanda y transmisión energética. 2. Que el escenario con mayor participación de ERNC es el de mayor robustez global. 3. Que la “Eficiencia Energética” posee un rol clave en mejorar los resultados de todos los escenarios, no obstante ella no surge en forma espontánea por lo que se debe planificar e invertir en ella. Por otro lado, sí hay diferencias significativas entre escenarios en aspectos económicos y ambientales específicos, por lo cual se hace urgente como sociedad definir cuáles son nuestras preferencias, prioridades y qué estamos dispuestos a sacrificar en dichos aspectos. Sólo una vez realizado este proceso, se podrán efectuar los trade-offs respectivos con las debidas ponderaciones asignadas por la sociedad.

También se abordaron temas inéditos como es la relación entre el modelo marginalista y las ERNC. Entre las conclusiones se relevan la necesidad que el modelo refleje adecuadamente las externalidades o atributos que la sociedad valore de las distintas opciones tecnológicas en los costos y precios enfrentados por el sector. La necesidad de un mayor ordenamiento territorial fue otro aspecto destacado, con recomendaciones sobre mapeo georeferenciado de las limitaciones impuestas actualmente sobre el uso del territorio, definición de usos preferenciales o claras limitaciones futuras, sistemas de compensaciones de las comunidades locales, transparentes, participativos y con criterios y métricas acordados previamente.

Con todo, como el mismo documento concluye: “Este trabajo no termina aquí. Se trazaron los temas que deben ser trabajados en el futuro y que deben seguir siendo discutidos de manera seria, informada y participativa.” Y en ningún caso contiene la última palabra. Pero proporciona una base técnica y metodológica sobre la cual se puede avanzar en la formación de visiones energéticas, complementando en base a esto la regulación existente, y dando orientación al privado para sus decisiones de inversión.

Por Nicola Borregaard, académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, en colaboración con los coautores Rodrigo Castillo (AEE), Annie Dufey (Fundacion Chile), Guillermo Scallan (Fundacion AVINA), Diego Luna (Fundacion Futuro Latinoamericano).

Categories: Mercado eléctrico
  1. Diego Leiva
    09/09/10 a las 14:42 | #1

    Excelente documento, lo recomiendo

  1. Sin trackbacks aún.