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Barrancones, precisión y responsabilidad

BarranconesMucho ruido se levantó en estos días acerca de la central térmica Barrancones de Suez Energy, y la eventual destrucción que provocaría de Punta de Choros. Se organizaron protestas contra la “destrucción del santuario”, y circuló un spot publicado del sitio www.salvemospuntadechoros.org en el que “líderes de opinión” (a saber rostros mediáticos jóvenes) afirman cosas como: “Quieren destruir Punta de Choros instalando mega centrales termoeléctricas”, “¿Han visto Tocopilla, Ventanas, Huasco?”, “Mata la Naturaleza y al hombre” y “Podríamos ser muchos los que generamos energías limpias”.

Sin embargo dichas afirmaciones son falsas o inexactas. No aportan a una discusión informada ni al diálogo, sino que sólo a enardecer. Se pueden añadir algunos datos de contexto:

1. Se pueden potenciar las energías renovables, sí. Como lo hace la misma Suez Energy, con el Parque Eólico Monte Redondo, en la misma región.

2. Siguiendo con energías, ahora neutras en CO2, Barrancones utilizaría un 10% de combustible de biomasa (renovable), para generar. Eso es 54 MW, suficientes para una ciudad de unos 100.000 habitantes, quizá un poco más.

3. ¿Y si reemplazamos Barrancones con molinos eólicos? Sigamos con Monte Redondo: en su DIA se declaran 74 MW, US$ 150 millones y una superficie total afectada de 2.370 hás. Por lo tanto, para equiparar Barrancones y sus 540 MW, se necesitarían casi los mismos US$ 1.100 millones, y unas 17.300 hectáreas afectadas. Pero no es tan fácil: las centrales eólicas de la IV región sólo generan energía el 25%-30% del tiempo, y por ende las cifras se multiplican por 3: US$ 3.300 millones de inversión, y 51.900 hectáreas, (2,3 veces el Gran Concepción), de las cuales 1.225 estarían directamente intervenidas con caminos o instalaciones. Barrancones afecta 103 hectáreas.

4. Sí, Ventanas es horrible y ha tenido impactos nocivos. La central abrió su primera unidad de 120 MW en 1961 y la segunda de 210 MW el año 1977. Resumiendo, una central vieja y sucia. Pero Maitencillo, y Viña del Mar están a 25 km y 20 km de esta central (misma distancia entre Barrancones y Punta de choros), y cada uno puede juzgar la destrucción y envenenamiento del medio ambiente, y el terrible deterioro del turismo.

5. Lo que más preocupa es el posible impacto sobre los ecosistemas marinos. Pero el EIA establece que la máxima zona de influencia de la descarga de agua a mayor temperatura es de 1 km en el escenario de peor caso, y 300 mts. en el caso normal. Ambas alternativas están a más de 20 km del santuario Punta de Choros. Sin perjuicio de eso, la página 61 del EIA detalla los planes de monitoreo para las comunidades marinas, incluyendo el levantamiento de información de base durante un año previo al inicio del proyecto, y luego monitoreo constante durante la operación. En caso de problemas, se propone la disminución en la potencia generada hasta eliminar el impacto.

6. No sólo se monitorea el mar: la tabla con todos los monitoreos, detallando metodología y frecuencia, tiene 26 páginas.

¿Significa todo esto que hay que estar a favor de Barrancones? Claro que no. Tampoco en contra, sino opinar y decidir considerando que es un problema complejo. Es legítimo estar en contra (alguien puede citar, por ejemplo, el impacto en la huella de carbono). Es legítimo proponer una nueva estrategia de desarrollo energético, o ambiental. Pero todo eso debe realizarse con información clara sobre la mesa, tanto de lo que significa este proyecto completo como sus alternativas. Entender que no se puede juzgar una central simplemente por su “tipo”, sino que hay que ver el detalle del proyecto para saber qué impactos se producen y cómo se manejan. Entender que el concepto de sustentabilidad contempla una dimensión ambiental, pero también económica, y hay tecnologías de generación que están lejos de madurar como para ser una alternativa a gran escala, sobre todo para el ritmo de crecimiento de la demanda en Chile. Y en este último punto, entender que el problema no es sólo de industriales y autoridades, sino que también de nosotros: usamos energía en casa y consumimos bienes manufacturados. Subimos de a 3 pisos en ascensor, nos gusta tener un tv más grande, la cerveza bien fría, iluminar bien la casa y ojalá el patio, usar el auto para todo y mantener nuestra oficina siempre a 20º, sea invierno o verano. Nosotros hacemos crecer la demanda: ¿estamos siendo responsables?

Por Carlos Bohle, ingeniero civil industrial ambiental y MSc PUC y candidato a MSc en Sustainable Energy Systems en Edimburgo.

  1. 29/08/10 a las 23:11 | #1

    Mis dos centavos….
    1)Excelente oportunidad para revisar la política medioambiental en Chile, relacionado con generadoras eléctricas. No puede ser posible que estén compitiendo las centrales termoeléctricas a carbón con las ERNC. Las centrales a carbón contaminan desde sus inicios hasta su fin de vida útil. No solo en cuanto a la generación por emisiones, sino que también en lo que es extracción y transporte de dicho combustible desde su origen a lugar de uso.
    2)Por otra parte es la huella de carbono que nos deja una planta a carbón. Por cada kWh producido se emiten aproximadamente 1,45 kg CO2 (sin contar el material particulado y concentracion de metales pesados). Comparado con ERNC que es igual a cero. Gas natural es aproximadamente 0,45 kg CO2 por kWh generado.

    Estoy de acuerdo que el crecimiento económico del país esta relacionado con la demanda energética. Sin embargo, creo que ese es el gran desafío: Como desvincular estos dos factores.

  2. Marcelo Rubio
    28/08/10 a las 14:17 | #2

    Muy buen análisis!
    El factor de planta de una termo es mas cercano al 90%, 8000 horas por año a plena carga, una eolica con suerte es 30%, ademas tienen estacionalidades, lo que hace indispensable que hayan centrales de respaldo.
    Saludos!

  3. Renato Valdivia
    28/08/10 a las 10:51 | #3

    Las carboneras en general se van a tener que ubicar en la costa para tener un puerto para el carbón y para tener agua para refrigeración. Pero lo que se ha mencionado poco: es cierto que se necesita respaldo térmico, pero este puede ser mediante centrales a ciclo combinado. Tenemos ya dos terminales regasificadores en operación y existe la capacidad de ampliarlos. Con una legislación de emisiones más estricta y mejores contratos de suministro de GNL, éstas serían plenamente competitivas, con un impacto bastante menor.

  4. 28/08/10 a las 09:35 | #4

    Seria interesante mirar el mapa y entender si acaso la eleccion del sitio por parte de Suez revela falta de sensibilidad ambiental y de “astucia politico-ciudadano” de su parte o si, en el rango de distancia que la central se emplazaria de la reserva ecologica, no hay lugar posible en la costa del norte sin que se gatillen problemas parecidos. Dicho de otra manera: cuanto mas hay que invertir (ya que siempre se puede elegir el desolado interior) para levantar “carboneras silenciosas” ?

  5. rodrigo lopez
    28/08/10 a las 01:14 | #5

    Excelente artículo. El discurso ambiental es bastante ciego o si se quiere, solamente mira lo que quiere ver. Hay que tener en cuenta que TODO proyecto de inversion tiene impacto ambiental. Una central eólica requiere de obras civiles y maquinaria pesada para construir caminos, fundaciones, lo que significa modificar paisajes, botar árboles, etc… Suponer que las ERNC son “vida” y las termoeléctricas son “muerte” es irresponsable. Se necesita PRAGMATISMO en la discusión.

    Saludos, demasiado interesante el tema.

  6. Renato Valdivia
    27/08/10 a las 18:27 | #6

    Excelente análisis Carlos. Tengo los siguientes comentarios:

    1) Está en boga la biomasa, pero ojo que una cosa es tener factibilidad de utilizarla, otra es tenerla disponible. En la Región de Coquimbo no debe haber mucha y traerla desde el sur tiene un impacto en transporte.
    2) El caso puntual de Talinay debe tener algunas economías de escala por la magnitud del proyecto. Más aún, las inversiones estimadas en el SEIA suelen andar bajo la real. Los proyectos eólicos en Chile han andado andan más bien en el rango de 2,3 a 2,4 MMUS$ por MW, por lo que la estimación de Carlos me parece razonable, incluso podría requerirse un poco más de inversión.
    3) El uso a gran escala de energía eólica requiere de respaldo de otro tipo por la naturaleza volátil del recurso. Más aún, esto último implica que se requiere reforzar el sistema de transmisión.
    4) A pesar de todo lo anterior, hay que tener presente que las emisiones locales y globales que emiten las térmicas son un mal que el generador no paga, por lo que hay un subsidio implícito ahí. Esto implica que el costo social de moverse a un escenario más limpio es menor, hay una evaluación social de la UNAB que estima los costos en salud y llega a la conclusión que es socialmente deseable inrementar los estándares ambientales.

    Saludos a ambos, un gusto debatir.

  7. Carlos Barría
    27/08/10 a las 18:21 | #7

    Lamentablemente, pésima señal de la autoridad, en un mercado donde las señales institucionales son claves para el desarrollo eficiente de inversiones.

    Esperemos que la nueva institucionalidad ambiental, Ministerio, Superintendencia, Servicio de Evaluación Ambiental y Tribulanes ambientales, logren crear, aplicar y fiscalizar una regulación efectiva.

  8. Carlos Bohle
    27/08/10 a las 16:55 | #8

    Sebastián, lo consideré más o menos al ojímetro al multiplicar por 3: Monte Redondo considera 2 MMUS$ por MW, que para 540 da casi los mismos 1.100 MMUS$ que Barrancones. El factor de servicio de los parques de la IV región anda por el 25%, y el de las termoeléctricas por 75%, por lo tanto la cuenta de la vieja para empatar indica multiplicar por 3. Poco más, poco menos, estamos en ordenes de magnitud parecidos: hacer esto con ERNC significa la inversión de Barrancones + 1/4 de la reconstrucción.@Sebastián Leyton

  9. Sebastián Leyton
    27/08/10 a las 16:50 | #9

    Estimado Carlos,

    muy buen artículo, ya que en verdad resume lo que he pensado estos últimos días al respecto, enervandome un poco por las soluciones que proponían (reemplazar por ERNC) tan al voleo, sin conocer las consecuencias económicas y ambientales de eso.

    Yo ayer anduve haciendo los mismos cálculos, solo que tomando como referencia el proyecto del Parque Eólico Talinay (500 MW) y la inversión para generar la misma electricidad era de $2.800.- millones de doláres. Eso sí, en tu artículo al parecer no consideraste el factor de planta de las termoeléctricas que esta por 0,75 si no me falla la memoria.

  10. Carlos Bohle
    27/08/10 a las 14:41 | #10

    Fe de erratas: en el punto 5, donde dice “página 61 del EIA”, debe decir “página 61 del ICE”, que es el informe de evaluación final, que incluye las modificaciones producto de las consultas de autoridades.

  1. Friday, 27 de August de 2010 a las 14:20 | #1