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Energía en programas de gobierno: Sebastián Piñera

Sebastián PiñeraA menos de dos semanas del balotaje, Central Energía revisa las políticas en materia energética que proponen los candidatos Sebastián Piñera y Eduardo Frei. En esta oportunidad, analizamos la propuesta de Sebastián Piñera. El candidato de la Coalición por el Cambio presentó un programa basado en cinco ejes.

El primero defiende el rol normativo del estado, el cual se canalizará a través del Ministerio de Energía, cuya creación fue recientemente aprobada. Este eje puede responder a la intención de dejar de manifiesto que no se va a liberalizar más el mercado, pues fuera de esto esto no supone ninguna novedad, el mercado eléctrico en Chile funciona con inversión privada y la regulación de la autoridad como en casi todos los lados.

El segundo eje menciona la posibilidad para ENAP de captar recursos privados, lo que puede ser interpretado como una intención de abrir un porcentaje de la empresa a la inversión privada, manteniendo el control estatal. Se estaría tratando de abrir también la actividad de exploración de combustibles fósiles a privados, lo que es una buena oportunidad para que aumenten las inversiones y posiblemente se produzcan nuevos hallazgos de reservas de gas natural. Adicionalmente, se menciona la intención de mejorar la calidad de los combustibles, lo que es una buena noticia para la salud de la población. Sin embargo, sería interesante conocer qué tan estrictos son los nuevos estándares a los que se aspira y cuál es su costo estimado. No se plantea una opinión respecto del anteproyecto de normas de emisión para termoeléctricas, que en estos momentos es un tema muy relevante para la industria.

El tercer eje habla de la promoción de la energía eléctrica, pero es bien vago, dado que en este punto se podría haber esperado algo como la promoción de vehículos y transporte eléctrico, pero no hay nada al respecto. En este eje se habla del aprovechar la hidroelectricidad, lo que se puede interpretar como un apoyo a proyectos emblemáticos como los de Xstrata e Hidroaysén.

El cuarto eje es interesante por cuanto habla con números concretos. Se aspira a tener al año 2020 más del 20% de la matriz compuesta por energías renovables, limpias, no convencionales. Esto es muy ambicioso. Con la actual Ley ERNC, la meta al año 2020 es que 8% de la energía transada provenga de fuentes calificadas de ERNC. Para alcanzar estas metas, se tendrán que adoptar incentivos muy potentes, tales como las feed-in tariffs implementadas muy exitosamente por Alemania y España, o se estará aplicando otra definición de lo que son las energías renovables (el programa no habla explícitamente de las ERNC). Con la ley actual, no se llega.

El quinto eje habla de eficiencia energética. Sin embargo, este planteamiento no conversa mucho con lo que se plantea respecto del crecimiento de la demanda. Con una tasa de crecimiento del 6% anual (de la economía), se plantea la necesidad de duplicar la disponibilidad de energía al 2020. Se supone que un exitoso programa de eficiencia energética debería lograr el desacople del consumo de energía. Este punto debería ser más ambicioso. Sin embargo, se mencionan otros puntos asociados que son de alto interés: el fomento de los medidores inteligentes de energía por parte de las empresas distribuidoras e incentivos tributarios diferenciados sobre la base de la eficiencia energética y emisiones de los vehículos. El primer punto permite enviar señales de precios a los consumidores para aumentar su elasticidad precio, con lo que se consigue un patrón de consumo más eficiente. El segundo punto también hace mucho sentido: un auto híbrido hoy en día paga más por concepto de patente que su símil convencional, cuando sería deseable, desde una lógica ambiental, que su mayor inversión para reducir emisiones tuviera algún tipo de compensación económica.


Por Renato Valdivia, cofundador y editor de Central Energía.


  1. 05/01/10 a las 08:55 | #1

    Respecto de ENAP, habría esperado algo más radical por parte de Piñera. En mi opinión, no tiene absolutamente ningún sentido darle el monopolio de la exploración a una empresa pública. Y un comentario de tipo “paréntesis”: cuando se habla de las feed-in tariffs de Alemania y España pienso que se debiera usar un adjetivo como “eficaces”, pero no “exitosas”, porque para calificarlas de exitosas habría que concluir primero que su implementación ha justificado los aumentos en las cuentas de electricidad (no me pronuncio aún al respecto)

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