Inicio > Eficiencia energética > Escenarios de crecimiento de la energía

Escenarios de crecimiento de la energía

eficiencia energeticaLa generación de energía trae irremediablemente asociada costos financieros, sociales y ambientales, por lo que la búsqueda de Negawatts es casi siempre más efectiva socialmente que la de Megawatts. Pese a ello, la intensidad energética casi no se redujo en Chile entre los años 1996 y 2006, y sólo los años 2007 y 2008 bajó. El 2009, con un crecimiento de PIB negativo, la intensidad energética volverá a subir. Hace años que se viene hablando de duplicar la matriz eléctrica al año 2020, lo que implica aumentar la demanda al 7,1% anual en el periodo 2010-2020. Aún si lográramos una tasa promedio similar de crecimiento económico, ello significaría que, pese a la aparición de toda suerte de nuevas tecnologías, al 2020 habríamos aumentado más de un 30% la intensidad energética que teníamos en 1990. Al proyectar una tasa de crecimiento de la energía eléctrica del 7% en forma indefinida, alcanzaríamos el consumo per cápita actual de California en 2019, y el de Dinamarca el 2017 que, aunque con patrones productivos diferentes, son sin duda referencias a considerar.

El año 2001, Chile adoptó la aplaudida regla de superávit estructural del 1% del PIB. En mayo de 2008, el senador Andrés Allamand propuso adoptar la siguiente regla de superávit estructural energético

“Reducir un 2,5% anual la energía
utilizada por unidad de valor generado”

La diferencia entre aplicar esta regla y un escenario business as usual es dramática. Supongamos un crecimiento continuo de 4% del PIB anual. Como se aprecia en la imagen siguiente, un acoplamiento de la demanda energética con el PIB demandaría 654 TWh adicionales para 2050, el equivalente a 360 plantas termoeléctricas de tamaño mediano-grande. Una disminución como la planteada, sin embargo, requiere de sólo 27 nuevas plantas para ese año.

Trayectoria de la energía eléctrica al 2025 para distintas tasas de crecimiento anual

Trayectoria de la energía eléctrica al 2025 para distintas tasas de crecimiento anual

¿Es esta una meta muy ambiciosa? En lo absoluto. Estados Unidos logró una reducción de 2,1% anual entre 1973 y 2005. Para ello de precisa, entre otras, medidas como las siguientes:

- Imponer estándares mínimos de eficiencia (MEPS) en forma progresiva y costo efectiva
- Apoyar las tecnologías eficientes
- Abogar por cambios de hábitos de la ciudadanía
- Aplicar en forma permanente el sistema de premios al ahorro establecido en el artículo 90 bis de la ley corta II
- Aplicar castigos al sobreconsumo
- Redefinir el marco regulatorio con el objeto de desacoplar las utilidades de las generadoras del volumen de las ventas, como ya han hecho otros países.

Las imágenes siguientes muestran como una tasa de crecimiento continua de 6% de la energía primaria y de la electricidad nos llevaría a alcanzar el consumo per cápita actual de la mayoría de los países desarrollados dentro de las próximas décadas, incluso los de países escandinavos –de inviernos duros y noches largas- y petroleros. ¿Es ese el modelo de desarrollo que queremos? ¿Queremos ser punteros mundiales en consumo de energía? Es verdad que los países de la figura continuarán aumentando su consumo per cápita -aunque a tasas menores al 6%- y el año de alcance sería posterior, pero la referencia al consumo actual es pertinente. Resulta difícil, por ejemplo, desconocer que la calidad de vida de la Suiza actual es un referente sensato.

Trayectoria del consumo de energía primaria en Chile con una tasa de crecimiento de 6% anual y países de acuerdo a su consumo 2005 (IEA 2007)

Trayectoria del consumo de energía primaria en Chile con una tasa de crecimiento de 6% anual y países de acuerdo a su consumo 2005 (IEA 2007)

Trayectoria del consumo de energía eléctrica en Chile con una tasa de crecimiento de 6% anual y países de acuerdo a su consumo 2005 (IEA 2007)

Trayectoria del consumo de energía eléctrica en Chile con una tasa de crecimiento de 6% anual y países de acuerdo a su consumo 2005 (IEA 2007)

Esta regla de superávit se fundamenta esencialmente en el hecho de que la generación y transmisión de energía tiene inevitables impactos sobre el medio ambiente. ¿Tendría aún sentido si encontrásemos una fuente de generación completamente inocua para el medio ambiente, como promete ser la fusión nuclear? Esta interrogante nos lleva a cuestiones que trascienden de la política energética, y que tienen que ver con los riesgos que una humanidad superabundante en energía puede significar para la biosfera. Baste decir que mientras no emerjan fuentes energéticas por completo inocuas, una regla como la propuesta cobra pleno sentido.


Por Joaquin Barañao, cofundador y editor de Central Energía.


  1. 21/12/09 a las 08:58 | #1

    Es el sentido de este post es desarrollar el concepto de meta nacional. Los medios para reducir la intensidad energética son numerosos y se irán trabajando en futuros posts (algunos se han mencionado someramente en este otro post), pero lo que se quiere marcar acá es que es distinto plantearse una meta que no hacerlo. Por ejemplo, el Banco Central se pone metas de inflación, y es en función de esas metas que pone más o menos énfasis a los instrumentos de los que dispone para cumplirla.

  2. Renato Valdivia
    18/12/09 a las 21:12 | #2

    Me parece muy interesante la propuesta del superábit estructural energético. Sin embargo, me gustaría saber en que se basa la cifra de 2,5% propuesta. ¿Cuál es la descomposición y aportes individuales que fundamentan esta meta? ¿Qué políticas se tienen que impulsar e implementar para alcanzar esta meta?
    El Programa País Eficiencia Energética ha propuesto una serie de medidas como etiquetado de eficiencia energética de productos tales como refrigeradores, con el propósito de que los usuarios dispongan de mayor información al momento de comprar nuevos artefactos y prefieran los más eficientes. También se han regalado gran cantidad de ampolletas eficientes y se pretende fijar un plazo para prohibir la venta de ampolletas tradicionales. También existen programas para exigir mayor estándar térmico de las nuevas viviendas y programas de subsidio para mejorar el estándar de las viviendas existentes. Existen subvenciones para la instalación de paneles solares. Etc.
    Como se ve, existe un amplio abanico de medidas que permiten disminuir la intensidad energética. Sería muy interesante analizar una propuesta que permita alcanzar sostenidamente el superávit propuesto, junto con estimar su costo de implementación.

  1. Friday, 8 de January de 2010 a las 20:11 | #1
  2. Monday, 10 de May de 2010 a las 11:14 | #2