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Energía y uso de superficie

ordenamiento_territorial_Uno de los problemas de los medios de generación  es el uso de tierras. En un país de ingresos en ascenso y creciente sensibilidad ambiental, el valor de la tierra se vuelve un bien cada vez más escaso. Atrás quedaron los años en que se podía inundar vastas zonas de terrenos agrícolas para una central como Colbún y enfrentar escasa oposición ciudadana.  Y en este campo, hay medios más eficientes que otros.

Para la tabla y figura siguientes, se han tomado ejemplos de centrales reales y se ha comparado la superficie que éstas utilizan con la energía anual generada. Se ha tomando los rendimientos por unidad de superficie utilizada de las centrales Ralco (hidroeléctrica de embalse), Canela I (eólica) y San Isidro I (termoeléctrica). Para el caso solar, se ha utilizado la superficie y rendimiento de la central española de Beneixama, donde existe una radiación media anual de 221 watts por metro cuadrado, pero utilizando el supuesto de la radiación de Atacama, de 275 w/m2. En cada caso, se ha estandarizado el cálculo tabulando la superficie requerida para generar 1.000 GWh al año.

Superficie utilizada para distintos medios de generación

  Energía generada (GWh anuales) Superficie (km2) km2 necesarios para generar 1000 GWh anuales
Alto Canela (eólica) 47,1 1,25 26,5
Ralco (hidroeléctrica de embalse) 3.100 34,7 11,2
San Isidro I (termoeléctrica) 1.646 0,029 0,017
Beneixama (solar) 40,7 0,5 12,3

Superficie requerida para distintos medios de generación

Superficie requerida para distintos medios de generación

Lo llamativo de la imagen es que la superficie requerida para la generación fotovoltaica, si bien depende en gran medida de la tecnología utilizada, no es demasiado distinta a la que requiere la generación eólica o de embalse. Por supuesto, estas comparaciones son caprichosas. Si se hubiera escogido la central Rapel como referencia hidroeléctrica, el área azul habría sido 5,2 veces mayor, y 3,5 veces menor si se hubiera escogido Hidroaysén. Además, en el caso del área utilizada por las centrales eólicas, estas no monopolizan el terreno y permiten en gran medida la permanencia del ecosistema original. Sólo la superficie utilizada por la termoeléctricas (en cualquier caso, una superficie mínima) es un dato de baja variabilidad. Pese a ello, estos cálculos permiten dar cierta perspectiva general a la discusión.


Por Joaquin Barañao, cofundador y editor de Central Energía.


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